La Artritis reumatoidea es una enfermedad inflamatoria crónica, en la que se altera la sinovial articular y ocurre una destrucción articular irreversible, progresiva y severa. Ocurre por acción de mecanismos auto-inmunes, en los cuales resulta una exagerada producción de algunos mediadores químicos llamados citoquinas, que actúan como agentes pro-inflamatorios.
Las citoquinas actúan mediando interacciones complejas entre células linfoides, células inflamatorias y células hematopoyéticas. Entre las citoquinas pro-inflamatorias tenemos: factor de necrosis tumoral alfa (TNF-a), la interleukina 1, interleukina 6 y otras.
El tratamiento convencional usualmente se inicia con fármacos "AINES" (antiinflamatorios no esteroideos (naturales o sintéticos) que inhiben la producción de prostaglandinas pro-inflamatorias y/o esteroides, con el objeto de mejorar rápidamente los síntomas y luego drogas antirreumáticas que modifican la enfermedad.
Recientes avances en la comprensión de la enfermedad, han permitido el desarrollo de tratamientos más específicos para modificar la progresión de la enfermedad. Estos incluyen fármacos que inhiben o bloquean al TNF-a (etanercept e infliximab), y antagonistas de los receptores de interleukina 1.
Estudios clínicos han demostrado la eficacia antiinflamatoria e inmunomoduladora de varias plantas medicinales en el tratamiento de la Artritis reumatoidea y otras enfermedades crónicas de las articulaciones, lo cual ofrece una base científica para su utilización.
Algunas plantas con acción anti-inflamatoria
El Harpagophytum procumbens (Uña del diablo) disminuye la biosíntesis de prostaglandinas pro-inflamatorias.
La Uncaria tomentosa (Uña de gato) y el Zingiber officinalis (Jengibre) disminuyen la producción de TNF-a y también la producción de prostaglandinas.
El Astrágalus membranáceus disminuye la producción de interleukina 6 y TNF-a.
Morinda citrifolia (Noni) disminuye la secreción de TNF-a, interleukina 1-ß y aumenta la producción de interleukina 10, que tiene acción anti-inflamatoria. También disminuye la producción de prostaglandinas pro-inflamatorias.
Combinaciones herbarias
La utilización de combinaciones y dosis apropiadas de estas plantas, bajo la guía del médico entrenado en Medicina Sistémica, logra disminuir el dolor, la rigidez y pérdida de función articular, inflamación, deformidad, y progresión de la enfermedad. Además, muchos pacientes requieren dosis menores de fármacos sintéticos o terminan abandonando las terapias convencionales, debido a sus efectos secundarios adversos.
La opción terapéutica sistémica, usando adaptógenos y otros productos naturales, es efectiva, no produce efectos secundarios o intolerancia. Por ello, constituye parte importante de nuestro arsenal terapéutico contra esta enfermedad incapacitante, que no responde adecuadamente a los fármacos sintéticos actualmente prescritos.