La altamente patogénica gripe aviar fue inicialmente descrita en Italia en 1878 donde fue conocida como la "E nfermedad de Lombardia" . No fue hasta 1955 cuando se describe como un virus de la familia de los Influenza A como responsable. En su reservorio natural en las aves acuáticas, la infección generalmente cursa sin síntomas.
La primera asociación del virus H5N1 con enfermedades respiratorias ocurrió en Hong Kong en 1997, cuando se presentaron 18 casos en humanos, relacionados con mercados de venta de aves vivas. Esta epidemia se asoció con alta mortalidad (33%), neumonía (61%), y alta incidencia de casos que tuvieron que ser asistidos en unidades de cuidados respiratorios (51%).
Todos los genes del virus fueron de origen aviar, sugiriendo que el H5N1 había saltado la barrera de especies sin adaptarse a ellas. La vigilancia serológica revela poca evidencia de trasmisión humano-humano.
Los virus influenza (virus ARN) de tipo A están subdivididos en subtipos basados en las proteínas hemaglutinina y neuroaminidasa. Hay 16 tipos de hemaglutininas y 9 subtipos diferentes de neuroaminidasa, lo que proporciona 144 combinaciones diferentes de H y N. Todos los subtipos son capaces de infectar a las aves, pero no de provocar la enfermedad. Hasta la fecha todos los brotes de la forma hiperpatógena han sido causados únicamente por los subtipos H5 y H7 (dotados con las variantes 5 y 7 de la hemaglutinina).
Las aves acuáticas migratorias, sobre todo los patos salvajes, constituyen el reservorio natural de los virus de la gripe aviar, y son también las más resistentes a la infección. Las aves de corral domésticas son las más vulnerables.
En los humanos, dado que el H5N1 es un virus de influenza, los síntomas pueden ser similares a los de una gripe común, con fiebre, tos, garganta reseca y dolores musculares. Sin embargo, los enfermos pueden desarrollar complicaciones como neumonía y otras afecciones severas del aparato respiratorio que pueden, eventualmente, provocar la muerte. Pacientes infectados de H5N1 han presentado pocos casos de conjuntivitis, a diferencia de los casos humanos del virus H7.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) (2005) ha emitido una alerta epidemia mundial (pandemia) de gripe en un futuro cercano.
El número de casos por país y su mortalidad, según la OMS hasta la fecha, son: Camboya 4 casos 100% de mortalidad, China 15 casos 75% de mortalidad, Indonesia 28 casos 75% de mortalidad, Iraq 2 casos 100%, Tailandia 22 casos con 63%, Turquía 12 casos con 33,3%, Vietnam 93 casos con 45,2% de mortalidad.
La virulencia de este virus, se encuentra en constante aumento según estudios realizados, lo que incrementa el riesgo de su transmisibilidad y severidad del cuadro, lo que ha creado un estado de alerta a nivel mundial.
Tratamiento
Aunque no existen tratamientos capaces de lograr la verdadera cura frente a una infección de gripe aviaria, de manera experimental se ha planteado el uso de medicamentos inhibidores de la neuroaminidasa, tales como el oseltamivir y el zanavir, y otro grupo de medicamentos conocidos como inhibidores de la M2 que incluye a la amantadina y rimantadina. Por otra parte, el desarrollo de una vacuna ha sido hasta ahora infructuoso debido a que este virus muta muy rápidamente, y habría que desarrollar una vacuna específica para cada serotipo, como se hace actualmente con la influenza humana.
Desde el punto de vista de la Medicina Sistémica, tanto la célula humana como los virus son Sistemas Vivientes cuyo potencial de supervivencia depende de su Biointeligencia, Energía y Organización, por lo que cualquier enfermedad en el ser humano de etiología viral, incluyendo a la Gripe Aviar, consiste literalmente en una batalla que ganará quien tenga más Biointeligencia, Energía y Organización.
La capacidad de respuesta y estado de alerta del sistema inmunológico del huésped, en este caso el ser humano, juegan un papel vital en el caso de infección por el virus H5N1.
A continuación describiré, a modo de ejemplo, efectos demostrados de algunos adaptógenos utilizados por la Medicina Sistémica en el tratamiento de enfermedades donde es necesario potenciar el sistema inmunológico: Astrágalus membranáceus (estímulo de la capacidad fagocítica de macrófagos, intensifica la fagocitosis de las células del sistema reticulo-endotelial, aumenta la actividad de linfocitos T, estimula la producción natural de Interferón, inhibe la replicación de algunos virus como el Coxsackie), Echinacea (aumenta la capacidad de fagocitosis, actividad de los linfocitos T productores de anticuerpos y tiene la capacidad de mejorar la producción y funcionamiento de linfoquinas, neutrófilos, eosinófilos y monocitos), Eleutherococcus senticosus (Ginseng siberiano) (aumenta la producción y actividad de linfocitos T helpers y NK, aumenta la producción de Interferón, inhibe la replicación del rinovirus humano, del virus sincitial respiratorio y tiene actividad antiviral contra el virus de la influenza A), Tabebuia avellandedae (Palo de Arco) (efecto antiviral demostrado contra Influenza, enterovirus, poliovirus, herpesvirus I y II, Epstein- Barr virus).
Por otra parte, el virus H5N1 altera la inmunidad humoral del paciente, aumentando la producción del Factor de Necrosis Tumoral alfa. Los siguientes adaptógenos disminuyen fuertemente la producción de TNF-alfa: Astrágalus membranáceus , Andrographis paniculata
(Kang jang) , Morinda citrifolia (Noni) , Ganoderma lucidum (Reishi) y Uncaria tomentosa (Uña de gato) .
Al combinar estas plantas adaptogénicas, se obtiene un efecto sinérgico que potencia el sistema inmunológico de la persona, protegiéndola así de la amenaza de padecer una enfermedad viral, en este caso la temible gripe aviar
La Medicina Sistémica cuenta con un arsenal terapeútico importante, fundamentado en el uso de plantas superiores adatogénicas cuyo objetivo es incrementar el potencial de supervivencia del cuerpo humano para que de esta manera el mismo gane la batalla a cualquier sistema biológico microbiano, llámese bacteria, hongos o virus, lo que también incluye al virus H5N1. Estamos hablando de una posible solución a una pandemia y, en el peor de los casos, productos naturales que pueden disminuir su severidad.