La depresión es un trastorno del estado de ánimo en el cual sentimientos tales como: tristeza, pérdida, ira o frustración, interfieren con la vida diaria por períodos prolongados. Constituye una de las patologías más frecuentes: es la causa del 60% de todos los suicidios, siendo en las mujeres dos veces más común que en los hombres, especialmente durante los años de adolescencia.
Esta patología se puede originar por: muerte de un ser querido; enfermedades graves como hipotiroidismo, diabetes, enfermedades autoinmunes, intoxicación por metales pesados, cáncer, hepatitis, medicamentos antihipertensivos, consumo excesivo de alcohol u otras drogas, estrés crónico, aislamiento social, deficiencias nutricionales o el insomnio.
Los síntomas más frecuentes de depresión son:
- Insomnio o exceso de sueño
- Aumento o disminución del peso o apetito
- Fatiga y pérdida de energía
- Sentimientos de inutilidad, odio a sí mismo y culpa inapropiada
- Dificultad extrema para concentrarse y tomar decisiones
- Agitación, inquietud e irritabilidad
- Inactividad y retraimiento de las actividades usuales
- Ideas recurrentes de muerte o suicidio
- Sentimientos de desesperanza y abandono
El tratamiento de la depresión varía según la causa y gravedad de los síntomas. La medicina convencional recomienda fármacos antidepresivos inhibidores de la recaptación de serotonina, tales como: fluoxetina, sertralina o paroxetina, pero estas sustancias pueden ocasionar pérdida de peso, convulsiones, sordera, suicidio, episodios maníacos, reacciones paranoides, disfunción sexual, entre muchos otros. También se indican antidepresivos tricíclicos, como la amitriptilina, mianserina o maprotilina, pero pueden generar aumento de peso, somnolencia, hipotensión, visión borrosa, disfunción sexual, arritmia, fibrosis pulmonar.
El objetivo terapéutico de la Medicina Sistémica frente a la depresión es la remisión completa de los síntomas y el logro del bienestar psicosocial del paciente , para ello recomendamos:
- Dormir bien, un promedio de 6 a 8 horas diarias
- Consumir una dieta nutritiva y saludable, basada en frutas, vegetales y hortalizas frescos y crudos
- Practicar ejercicio en forma regular
- Evitar el consumo de alcohol, marihuana y otras drogas psicoactivas, azúcares, cafeína, y comidas procesadas.
- Consumo de vitaminas del complejo B, calcio y magnesio
- Fórmula Sistémica que en oposición a los fármacos sintéticos destructores incluye plantas como el Panax ginseng, Leuzea carthamoides, Rhodiola rosea, Schizandra chinensis, Eleutherococus senticosus, Hydrocotile asiática y Astrágalus membranáceus, que no producen efectos secundarios. Los principios activos de estos adaptógenos son responsables de aumentar los niveles energéticos en el paciente, estimulación de la Inteligencia biológica y aporte de entropía negativa al sistema, por lo que mejoran las funciones orgánicas, incrementando radicalmente la calidad de vida en estos pacientes.