La disfunción eréctil, llamada también impotencia, es la inhabilidad para obtener y mantener una erección adecuada que permita la actividad sexual satisfactoria.
La palabra impotencia también puede usarse para describir otros problemas que interfieren con la relación sexual y reproducción, como: falta de deseo sexual y otros problemas de eyaculación u orgasmo. Usar el término disfunción eréctil hace claro que otros problemas no están envueltos.
Se estima que en los EEUU existen de 15 a 30 millones de hombres con este problema. La incidencia aumenta con la edad y problemas de salud.
Causas físicas:
1. Enfermedades: daño a nervios, arterias o venas. Daño al músculo liso.
Problemas cardiovasculares. Diabetes Mellitus. Problemas del hígado,
riñones, pulmones.
2. Tratamientos medicamentosos contra: depresión, hipertensión, alergia, dolor, cáncer,
hormonas.
3. Cirugías, fracturas o lesiones de nervios.
4. Uso de sustancias: alcohol, cocaína, marihuana, tabaco
5. Estilos de vida poco saludables: sobrepeso, falta de ejercicio
Causas psicológicas y emocionales:
Estrés, ansiedad, depresión, fatiga, resentimiento, ira, hostilidad, autoestima baja, culpa, miedo a fallar, falta de interés. Hombres con una causa física de disfunción eréctil también pueden presentar frecuentemente (estrés, ansiedad, culpa y depresión).
Cuando buscar ayuda: tener disfunción eréctil en alguna ocasión puede ser normal. Pero si dura más de 2 meses o es recurrente, se deberá buscar ayuda.
Tratamiento:
Se debe comenzar con lo más sencillo.
1. Cambios de estilos de vida perjudiciales.
2. Reducir las dosis o cambiar por otros los fármacos que pueden producir efectos
secundarios dañinos.
3. Psicoterapia y modificación de conducta.
4. Tratamiento con plantas superiores con la tecnología sistémica, que contribuyen a manejar la ansiedad, estrés, depresión, problemas hormonales, problemas circulatorios en el pene, mejorar los niveles de energía, bienestar general, sin cuasar efectos secundarios.
5. Los tratamientos sintéticos ayudan, pero están contraindicados en algunos casos y pueden producir efectos secundarios, así que no son la terapia más adecuada para todo el mundo.
6. Inyecciones y terapia intra-uretral.
7. Tratamiento hormonal.
8. Cirugía vascular en casos de lesiones. Su éxito es cuestionable.
9. Implantes inflables o semi-rígidos.
10. Consejería psicológica.