El Síndrome de Inmunodeficiencia adquirida (SIDA) es ocasionado por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH). Representa la etapa más seria de esta enfermedad, que ataca al sistema inmune y aumenta la vulnerabilidad corporal a una gran variedad de infecciones, tumores y otras complicaciones.
Actualmente se utilizan tres tipos principales de medicamentos antivirales para tratar la infección por VIH. El primer grupo, los inhibidores nucleosídicos de la transcriptasa inversa, incluye zidovudine, didanosine, zalcitibine, stavudine y lamivudine. El segundo grupo corresponde a los inhibidores no nuclosídicos de la transcriptasa inversa, que incluye nevirapine y delavirdine. El tercer grupo está representado por inhibidores de la proteasa, entre los que se encuentran saquinavir, ritonavir, indinavir y nelfinavir. El tratamiento convencional incluye dos a cuatro de estos medicamentos además, las complicaciones son tratadas, con antibióticos, antimicóticos, corticosteroides, entre otros.
Todos estos fármacos sintéticos pueden producir efectos secundarios, los cuales varían de una persona a otra. En algunos casos se presentan reacciones adversas severas que requieren la reducción de las dosis o la suspensión del tratamiento, mientras que otros casos desarrollan reacciones incómodas o irritantes que pueden interferir con la calidad de vida; otros casos experimentan pocas reacciones adversas o ninguna. Aunque es imposible pronosticar quién presentará un efecto secundario, en pacientes en la etapa avanzada de la enfermedad las reacciones adversas se generan con mayor frecuencia.
Numerosas plantas adaptogénicas han demostrado propiedades inmunoestimulantes que contribuyen a mejorar la evolución del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida. Estas plantas son muy bien toleradas y no causan efectos secundarios.
Mediante un estudio retrospectivo, multicéntrico, descriptivo, en 37 pacientes con diagnóstico de Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), las combinaciones herbarias formuladas bajo la óptica de la Medicina Sistémica, mejoraron la sintomatología clínica así como la Calidad de vida en 94,59% de los pacientes, al mismo tiempo que se evitaron los múltiples, y en ocasiones severos, efectos secundarios frecuentemente causados por los diversos esquemas terapéuticos propuestos por la medicina convencional.
Los resultados de este estudio confirman la efectividad del uso de plantas superiores bajo el esquema de Medicina Sistémica como tratamiento complementario contra la Infección por VIH y Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).