Los retrovirus son un grupo caracterizado por su pequeño tamaño y por poseer únicamente ARN en su material genético con la característica muy peculiar de que ataca directamente el sistema inmune de la persona infectada.
El VIH/SIDA tiene una connotación muy particular y esta es, que a pesar de las estrictas políticas sanitarias puestas en marcha por entes gubernamentales e internacionales como la OMS , el número de casos desde 1980 hasta la presente facha, sigue aumentando a un ritmo muy elevado y preocupante, convirtiéndose por tanto en una pandemia.
Los modos de transmisión del VIH son similares a los de la hepatitis B , particularmente en lo que respecta a transmisión sexual, parenteral o vertical (embarazada al hijo). Cuando la persona esta contagiada, pasa a ser clasificada como seropositiva o portadora (en este caso la persona no manifiesta ningún signo ni síntoma de enfermedad pero es fuente de contagio y con el paso del tiempo (aproximadamente 10 años después del contagio) comienza a manifestar las características clínicas típicas del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) dentro de las cuales se encuentran: fiebre, sudoración nocturna, pérdida de peso, anorexia, náuseas y vómitos y la presencia creciente de infecciones oportunistas como: Tuberculosis, Herpes simple y Zoster, candidiasis vaginal, neumonías por Pneumocystis carinni, Toxoplasmosis, Cryptococosis, Coccidioidomicosis, Histoplasmosis, retinitis por Citomegalovirus y enfermedades malignas como Leukoplakia lingual, Sarcoma de Kaposi y Linfoma del sistema nervioso central.
Dentro de los exámenes de laboratorio que se utilizan para diagnosticar y evaluar la evolución de los pacientes se encuentran: ELISA, Western blot (esta última es confirmatoria) de la primera y otros, tales como: carga viral y el conteo de linfocitos CD4. A mayor carga viral y/o menor cantidad de linfocitos CD4, el pronóstico empeora y viceversa.
La replicación del VIH al igual que las de otros retrovirus depende exclusivamente de una enzima llamada transcriptasa reversa. Debido a esto, los tratamientos convencionales contra el VIH/SIDA contemplan el uso de medicamentos inhibidores de esta enzima (Efavirenz, Delarvidine, Nevirapine) en combinación con uno o dos medicamentos antivirales (Zidovudina, Didanosina, Zalcitabine, Saquinavir, Indinavir, Nelfinavir,etc).
Si bien es cierto que el desarrollo de nuevos esquemas antiretrovirales han aumentado el tiempo de sobrevida del paciente con HIV/SIDA, tambien es cierto que los pacientes pueden presentar efectos secundarios severos, tales como: fatiga, intolerancia al tratamiento, erupciones cutáneas y otros, además, aunque aumentan el tiempo de vida, empeoran la calidad de vida y en muchos casos no logran los objetivos, en lo que a carga viral y conteo de CD4 se refiere.
En un reciente estudio realizado en un prestigioso servicio de infectología en Venezuela, realizado con pacientes con HIV/SIDA, se agregó una fórmula inmunoestimulante, diseñada bajo los preceptos de la medicina sistémica, al tratamiento antiretroviral. Esta formulación contiene adaptógenos energizantes, inmunoestimulantes y antivirales. Los resultados del estudio fueron muy superiores a los esperados con el tratamiento basado únicamente en antiretrovirales, sin ningún tipo de efectos adversos, lo que hace de la fórmula inmunológica sistémica una herramienta de uso obligatorio en los millones de pacientes que padecen esta penosa enfermedad con la posibilidad real de llevarlos a remisión.
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Según datos facilitados en el registro epidemiológico semanal de la OMS
(Weekly Epidemiological Record) de 5 de julio de 1996 con cifras estimadas y redondeadas a mitad de 1996.
No deje de leer Datos de la OMS: Estimaciones mundiales 1.996 y 1.998 |