En otras palabras, apenas hace 50 años que se indican, con contadas excepciones, fármacos sintetizados por las empresas farmacéuticas internacionales. Por ello cabe preguntar ¿Qué medicamentos prescribían los médicos antes del advenimiento de los fármacos sintéticos? La respuesta es muy sencilla: productos naturales.
A pesar del paso de los años, las plantas medicinales y otras sustancias producidas por la madre naturaleza no han perdido su capacidad de curar. Cuando son prescritas en dosis adecuadas por médicos que las conocen, como lo hicieron durante mucho tiempo nuestras más reconocidas figuras de la medicina, los Drs. José Gregorio Hernández, Luis Razetti y José María Vargas, sus beneficios son irrefutables.
Ejemplo característico lo constituyen plantas como la Valeriana officinalis , prescrita por médicos y recomendada por nuestras abuelas por sus propiedades sedativas e hipnógenas.
Sus conocidos principios activos estimulan la liberación del ácido gama-amino-butírico (GABA), un aminoácido que inhibe la descarga eléctrica neuronal. A diferencia de psicofármacos sedativos como las benzodiacepinas y los barbitúricos, no produce adicción ni efectos secundarios de importancia y por ello diversos laboratorios la mercadean como producto de venta sin prescripción facultativa.
Otro producto natural digno de mención, es el Zingiber officinalis (Jengibre). Sus raíces (rizomas) contienen varios principios activos -zingiberenos, gingeroles y shogaoles - que actúan a nivel gástrico disminuyendo las náuseas, mareos y vómitos. La mejoría que produce es comparable a la que producen medicamentos químicos populares como la metoclopramida, que actúa a nivel cerebral y gástrico sin embargo, dado que no actúa sobre el sistema nervioso central, el Jengibre no produce los efectos secundarios característicos de la metoclopramida, tales como: mareos, cefaleas, irritabilidad, confusión, somnolencia severa y efectos extrapiramidales (temblores y sacudidas de las manos).
Aunque la mayoría de fármacos sintéticos son potentes y rápidos, logran escasos resultados en las enfermedades degenerativas crónicas y causan importantes efectos secundarios, al punto de producir cerca de 125.000 muertes por año en los EEUU constituyéndose así en la cuarta causa de mortalidad de ese país.
Es por estos motivos, que nuestra población demanda una medicina más natural, más efectiva, que no cause efectos adversos, para el tratamiento de las enfermedades degenerativas crónicas. Esto es lo que ofrecemos en los Centros Médicos Adaptógenos.