La Coenzima Q-10 es una sustancia esencial para la producción de energía a partir de los carbohidratos, ya que actúa como transportador de electrones necesarios para el proceso de fosforilación oxidativa que ocurre en las mitocondrias celulares, proceso que convierte el ADP en ATP (la molécula contenedora de energía).
Este proceso generador de energía ocurre en todas las células corporales, pero adquiere mayor trascendencia en las células miocárdicas, lo que convierte a la CoQ10 en un nutriente de crítica importancia para la función cardiaca normal. Por ello, resulta razonable pensar que las estatinas son en parte culpables del incremento de casos de miocardiopatía e insuficiencia cardiaca.
Por otra parte, el metabolismo normal de nuestro organismo produce continuamente radicales libres de oxígeno, que también aparecen cuando ocurre inflamación y como respuesta a los agentes agresores físicos (radiaciones ionizantes, rayos ultravioletas, exceso de ejercicio), químicos (contaminación ambiental, cigarrillos), u obstrucción del flujo sanguíneo. Los radicales libres producen daño oxidativo de las membranas celulares y también la peroxidación lipídica (ranciedad) de las grasas, como la LDL (colesterol “malo” o LDL).
La CoQ10 es un importante antioxidante intracelular, debido a que es un gran cazador de los radicales libres de oxígeno, por lo tanto, protege a las membranas celulares y a la LDL del daño oxidativo que estos radicales pueden causar. La carencia de CoQ10 inducida por la prescripción indiscriminada de estatinas, pero también por el envejecimiento, resulta en una disminución de la protección antioxidante, lo que conduce a estrés oxidativo y deterioro celular.
La disminución de la síntesis de CoQ10 podría también explicar los efectos adversos causados por las estatinas más frecuentemente reportados, como la destrucción muscular. (2)
En base a estudios en animales y seres humanos, varios autores han comprobado que la deficiencia de CoQ10 inducida por estatinas puede ser prevenida ingiriendo CoQ10, sin que esto afecte la capacidad de disminuir el colesterol de las estatinas. Además, los suplementos de CoQ10 pueden contribuir a mejorar la función cardiaca (3) y a contrarrestar los efectos adversos de las estatinas. (4,5)
Aunque millones de personas logran reducir efectivamente los niveles sanguíneos de colesterol utilizando estatinas, son pocas las que se han percatado que estos fármacos son peligrosos. Sus efectos secundarios potenciales, impresos en los empaques de estos productos, incluyen: disfunción hepática, daño muscular (el corazón es un músculo) y fallo renal.
Aunque las consecuencias de la deficiencia de CoQ10 causada por las estatinas nunca han sido suficientemente publicitadas, éstas son conocidas desde hace muchos años, especialmente por los laboratorios que las producen. Estas empresas, sabiendo la clara importancia de la CoQ10, patentaron el uso combinado de estatinas+CoQ10. Sin embargo, los elevados costos de producción las hicieron poco competitivos, por lo que prefirieron no fabricar estas combinaciones, y tampoco desviar la atención de los médicos y pacientes sobre los peligros potenciales del uso de estatinas sin CoQ10.
A pesar de que la industria farmacéutica sabe como educar a los pacientes y médicos cada vez que lanza un nuevo producto, esta educación resulta muy costosa y solo puede realizarse cuando se esperan ganancias protegidas por patentes. La CoQ10 no es patentable debido a que es una sustancia natural. Esto explica porqué muchos de los médicos que prescriben estatinas ignoran el mal que pudieran estar causando a sus pacientes.
Bajo la óptica de la Medicina Sistémica, la Coenzima Q10 es un adaptógeno energizante pues favorece la síntesis de ATP y, debido a su potencial antioxidante, es un adaptógeno organizacional que mejora la estructura y función de los órganos, sin causar efectos secundarios. Estos mecanismos de acción inducen una disminución del caos celular (la entropía) y una tendencia endógena a la autocuración.
En resumen, la ingestión de 100 a 200 mg diarios de CoQ10 mejora la energía, estructura y función cardiaca y muscular, al mismo tiempo que disminuye el daño causado por las estatinas. Utilizada en combinación con otros adaptógenos, se mejora el potencial de curación de los enfermos con miocardiopatías.