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Una práctica aceptada para la prevención de enfermedades coronarias ha sido la ingesta diaria de una tableta de aspirina infantil, sin embargo, existen dudas sobre su utilización ¿produce más riesgos que beneficios?
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La aspirina es utilizada en pacientes de alto riesgo con angina de pecho, ya sea crónica o aguda; en aquellos que han sufrido infartos, o que tienen sus arterias obstruidas y corren riesgo de sufrir trombosis. Sin embargo, dado que no es inocua, hay que analizar si conviene recetarla en forma masiva como medida de prevención primaria.
Uno de los efectos adversos del consumo diario de la aspirina es la posibilidad de padecer hemorragias, debido a su efecto antiagregante plaquetario. Un estudio clínico realizado en Australia, por el Dr. Nelson M. y colaboradores sobre 20.000 pacientes, demostró que aunque su uso rutinario podría prevenir 700 ataques cardíacos y 55 accidentes cerebrovasculares, al mismo tiempo podría producir 1070 episodios de hemorragia gastrointestinal y 130 pacientes presentarían hemorragias cerebrales.
Hennekens CH., de la Escuela de Medicina de la Universidad de Miami, en un excelente artículo de revisión, comenta que “en la prevención primaria, el uso de aspirina debe sopesarse, tomando en cuenta los beneficios cardiovasculares versus los efectos secundarios del fármaco y sus beneficios en la reducción de riesgos de un primer infarto miocárdico (32%). La aspirina debería ser un coadyuvante, no una alternativa, al manejo de los factores de riesgo cardiovascular”.
Ahora que conocemos otras estrategias de prevención, tales como: el seguimiento de una buena dieta, la práctica regular de ejercicios y el consumo de antioxidantes (como el Ginkgo biloba), se puede ofrecer protección contra ataques cardíacos y otras enfermedades cardiovasculares sin utilizar fármacos que pueden producir efectos secundarios de importancia, como la aspirina.
El Ginkgo biloba es una planta que tiene un papel potencial en el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares, debido a sus propiedades antioxidantes, vasodilatadoras y antiagregantes plaquetarias. Ginkgo contiene bioflavonoides y flavonolglicósidos que captan los peligrosos radicales libres que dañan las membranas de las células del endotelio vascular, y que contribuyen al envejecimiento y desarrollo de enfermedades crónico degenerativas. Otros de sus principios activos -los diterpenos y sesquiterpenos- interfieren con la agregación plaquetaria, por lo que previenen la formación de coágulos (trombos) en los vasos sanguíneos. Estas son algunas razones por las que Ginkgo biloba contribuye al tratamiento de las enfermedades cardiovasculares y podría, en determinados casos, sustituir a la peligrosa aspirina.