Además, las enfermedades que requieren cirugía desequilibran al organismo y producen una disminución de las reservas de energía y capacidad de adaptación. Por ello, toda intervención quirúrgica puede comprometer más aún el potencial de supervivencia de ese individuo.
Es por ello que toda persona que deba someterse a un estrés quirúrgico, debe prepararse con antelación, cuando ello resulte posible, elevando sus niveles de energía y su capacidad de adaptación a los cambios que se presentarán y que colocarán su vida en peligro.
Existen ciertas combinaciones de adaptógenos que mejoran las probabilidades de sobrevivir cualquier intervención quirúrgica, de la siguiente manera:
Activan la formación de músculos: lo que resulta importante luego de las intervenciones quirúrgicas, cuando se requiere reconstruir las fibras musculares destruidas durante la operación.
Aumentan la síntesis de hemoglobina y glóbulos rojos. En toda intervención hay pérdida de sangre, y en muchas ocasiones se requieren transfusiones. El uso de adaptógenos disminuye los requerimientos sanguíneos necesarios para recuperar las pérdidas.
Protegen contra los efectos tóxicos de los fármacos anestésicos. Estos medicamentos pueden producir daño hepático, que puede ser prevenido por la acción antioxidante de los adaptógenos.
Mejoran la circulación sanguínea cerebral e incrementan la resistencia de las células a la falta de oxígeno. Durante toda operación, el riego sanguíneo al cerebro y al lecho quirúrgico puede verse afectado, produciendo daños irreversibles. Los Adaptógenos pueden prevenir estos daños.
Fortalecen el sistema inmune, lo que contribuye a mejorar el proceso de cicatrización de la herida operatoria y a prevenir infecciones.
Disminuyen las arritmias cardiacas. El estrés quirúrgico y los fármacos anestésicos pueden producir trastornos del ritmo cardiaco, muchas veces mortales, que pueden prevenirse con adaptógenos.
La utilización de estos adaptógenos antes y después de cualquier intervención quirúrgica eleva los niveles energéticos del paciente, preparándolo para los cambios que se avecinan y mejorando su capacidad para adaptarse a estos cambios, lo que conduce a un aumento de su capacidad de sobrevivir y presentar menores complicaciones.