El cáncer de mama es una de las neoplasias mas frecuentes en el mundo, y constituye la principal causa de muerte en las mujeres entre los 15 y 54 años de edad. En nuestro país constituye un problema de salud pública, representando la segunda causa de muerte por cáncer.
El principal factor de riesgo es el uso de estrógenos exógenos, en especial los utilizados en la terapia de reemplazo hormonal y como anticonceptivos orales. Los estrógenos endógenos y sus productos de desecho también tienen influencia en el desarrollo de cáncer mamario.
Investigaciones han determinado que en los países asiáticos la incidencia de cáncer mamario es menor. Esto se debe al consumo elevado de soya. En la mama existen dos tipos de receptores estrógenicos: el receptor alfa que tiene acción pro-tumoral y el receptor beta con acción antitumoral. Las isoflavonas y fitoesteroles de la soya ofrecen protección, debido a que bloquean a los receptores estrogénicos alfa y estimulan a los beta. Igual beneficio protector se le ha conferido al brócoli, coliflor y semillas de lino.
Los fitoesteroles, que también contienen otras plantas, como el Panax Quinquefolius, Uncaria tomentosa, Saw palmetto, etc, compiten selectivamente por los receptores estrógenicos y, en general, actúan como bloqueadores de los receptores alfa. Es decir, son sustancias naturales que confieren balance hormonal al actuar como estimulantes o bloqueadores de los receptores celulares, dependiendo de las necesidades del organismo.