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SVMS / Artículos de Opinión
Medicina Sistémica en la enfermedad de Parkinson
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Dr. Alberto Muhammad
Director Médico CMA
Fecha de publicación:27/09/05

Los resultados de los tratamientos convencionales han sido desalentadores, ya que producen escasa mejoría y no evitan la progresión de la enfermedad. Por otra parte, producen efectos secundarios indeseables de importancia.
 

El Parkinsonismo es un trastorno neurológico relativamente común, que ocurre en todos los grupos étnicos, con una distribución equitativa en lo que al sexo se refiere. La variedad más común es la enfermedad de Parkinson idiopàtica (Parálisis Agitans) y comienza más frecuentemente entre los 45 y 65 años de edad.

La enfermedad se debe a degeneración de las neuronas dopaminérgicas en la sustancia negra a nivel del encéfalo y se caracteriza por: temblor, rigidez muscular, bradikinesia (movimientos lentos) e inestabilidad postural. También puede haber una disminución de las funciones intelectuales. El temblor es de carácter activo es decir, ocurre cuando la persona intenta movilizar sus miembros para realizar alguna tarea. La rigidez es la responsable de la característica postura en flexión que tienen los pacientes.

Sin embargo los síntomas que más limitan el desenvolvimiento diario del paciente con Parkinson son los debidos a la bradikinesia, manifestada como una lentitud al realizar movimientos voluntarios. Otros hallazgos clínicos pueden incluir: dificultad para tragar, voz suave y poco modulada, dificultad para pararse de la posición sentado al incorporarse para caminar.

El tratamiento convencional de este problema tiene como objetivo disminuir los síntomas descritos y se utilizan desde drogas anticolinérgicas, levodopa, agonistas dopaminérgicos, inhibidores de la monoaminooxidasa hasta fármacos antipsicóticos, sin embargo, los resultados con estas terapias han sido muy desalentadores, ya que producen escasa mejoría y no evitan la progresión de la enfermedad. Por otra parte, todos los fármacos citados producen efectos secundarios indeseables de importancia.

La Medicina Sistémica ofrece un alto porcentaje de éxito terapéutico en pacientes con esta enfermedad En el transcurso de estos últimos 3 años, hemos logrado mejorar dramáticamente a cientos de pacientes con la enfermedad de Parkinson, utilizando plantas superiores (Adaptògenos) que no causan efectos secundarios, pero que incrementan los niveles de energía y mejoran los mecanismos reguladores (la Inteligencia biológica, y la estructura y función orgánica (Organización) por lo que incrementan notablemente los niveles de salud y, particularmente en el caso de la enfermedad de Parkinson.

Muchos pacientes logran abandonar los fármacos que convencionalmente se prescriben y otros mantienen su tratamiento con sintéticos combinados con adaptògenos, ya que se potencian los efectos terapéuticos.

El tratamiento con adaptògenos para el Parkinson contempla el uso de combinaciones herbarias (plantas) que aumentan los niveles de ENERGÍA, INTELIGENCIA BIOLÓGICA Y ORGANIZACIÓN CELULAR del sistema nervioso central como: Eleutherococcus senticosus (Ginseng Siberiano), Schizandra chinensis, Ganoderma lucidum (hongos Reishi), Rhodiola rosea (Raíz ártica), Ginkgo Biloba, Centella asiática, Valeriana officinalis, Calcio y Magnesio.

Los objetivos del tratamiento son, a corto plazo: mejorar sustancialmente las condiciones generales del paciente; a mediano plazo: evitar la progresión de la enfermedad, y a largo plazo: restituir totalmente la salud, con un 90% de respuesta al mismo.

 
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