Estos síntomas son habitualmente considerados como algo inherente a la cercanía de la menopausia (edad en la que es más común el hipotiroidismo subclínico).
Ubicada en la parte anterior del cuello, debajo de la laringe, la glándula tiroides segrega hormonas que regulan numerosas funciones del organismo. Las hormonas tiroideas son la tiroxina (T4) y la triyodotironina (T3). A su vez, el funcionamiento de la glándula tiroides está regulado principalmente por la TSH, hormona estimulante producida por la hipófisis. Cuando aumenta la actividad de la tiroides se habla de hipertiroidismo y cuando disminuye por debajo de lo normal, de hipotiroidismo. Ambas disfunciones cursan con síntomas claros y evidentes, que permiten un diagnóstico basado en la sintomatología y confirmado por exploraciones y análisis de sangre. Pero en muchas ocasiones hay una menor actividad tiroidea, tan discreta y sutil, que los síntomas son poco evidentes y específicos. Incluso puede no haber síntomas, lo que ha obligado a elaborar un nuevo concepto: hipotiroidismo subclínico.
El hipotiroidismo subclínico se define como la alteración en la cual la TSH se encuentra elevada y las hormonas tiroideas, T3 y T4, dentro de la normalidad. Es más frecuente entre las mujeres a partir de los 40 años. Afecta a más del 12% de las mujeres mayores de 60 años, aunque algunos estudios apuntan a que podría llegar al 30%. En los hombres la incidencia es menor y la proporción respecto a las mujeres es de una a cuatro. No está claro porque las mujeres lo padecen más, pero parece que se relaciona con los niveles de estrógenos y cambios hormonales.
El término subclínico implica la ausencia de síntomas, pero en realidad esto no es así en la mayoría de los casos. Numerosos estudios han evidenciado que las personas afectadas sufren síntomas que suelen atribuirse al estrés, cansancio, falta de vitaminas o al exceso de trabajo, por lo que pocas veces acuden al médico.
Las hormonas tiroideas, T3 y T4, dan “vida” a diferentes órganos del cuerpo y su déficit, aunque sea mínimo, pausa sus funciones. Diversos estudios coinciden en que los síntomas realmente asociados son: dolores musculares, cansancio o debilidad, resequedad de la piel, aumento de peso, somnolencia y alopecia. Otra alteración que se asocia es la del metabolismo lipídico: el colesterol total y los triglicéridos aumentan, lo que incrementa el riesgo cardiovascular.
Resulta necesario detectar el hipotiroidismo subclínico, ya que en algunos casos puede evolucionar de subclínico a clínico y llegar hasta la insuficiencia tiroidea.
El tratamiento convencional se basa en la hormona tiroidea levotiroxina. En la mayoría de los pacientes se trata de un tratamiento permanente que requiere controles hormonales. Sin embargo, en los últimos años, gracias a la Medicina Sistémica, podemos ofrecer una nueva alternativa terapéutica a los pacientes, ya que con combinaciones de plantas superiores, bajo el esquema de energía, inteligencia y organización, es posible fortalecer el eje hipófisis-tiroideo brindando al paciente la oportunidad de revertir todos los síntomas, y con la seguridad de no sufrir efectos secundarios.