El médico sistémico ejerce nuestra noble profesión, bajo los conceptos de la Teoría Sistémica de Los Sistemas Vivientes creada por el investigador venezolano José Olalde en el año 2001. Por ello, ve a su paciente como lo que realmente es: un sistema viviente que tiene o no salud, dependiendo de la cantidad de Inteligencia Biológica reguladora (I), reserva funcional de Energía (E) y estructura y función orgánica (Organización).
En la medida en que el paciente está más enfermo, están debilitados estos tres factores I, E, O, por lo que el médico sistémico tiene como objetivo potenciar estos factores para llevar a remisión y a un estado de funcionamiento normal a su paciente y mejorar su calidad de vida, objetivos que logra con facilidad debido a que cuenta con otras herramientas terapéuticas, como son los adaptógenos primarios o energizantes. La gran diferencia entre el médico sistémico y el tradicional cuyo entrenamiento terapéutico se fundamenta en fármacos sintéticos, es que el enfoque de este último es netamente organicista, es decir, se enfoca en el órgano enfermo sin considerar el resto de los factores fundamentales para lograr la salud. Por ello, sus tratamientos en demasiadas ocasiones son solamente sintomáticos, mientras que los del médico sistémico buscan resolver las causas.
El médico sistémico recibe un largo entrenamiento en fitoterapia, farmacognosia , mecanismos de acción, dosis y combinaciones ideales de 120 plantas medicinales, muchas de ellas más efectivas que los fármacos de síntesis. Durante este curso, se imparten conocimientos sobre bioquímica y biofísica, lo que fortalece de manera impresionante la capacidad de resolver problemas de salud.
La principal motivación del médico sistémico es el reto de sanar a su paciente con todas las herramientas con las que cuenta, sin consideraciones ni prejuicios de ningún tipo. Es un profesional de mente abierta que se ha percatado de que el camino para la solución de las enfermedades degenerativas crónicas no puede ser un simple tratamiento sintomático.
En la medida que la Medicina Convencional no considere el hecho de que todo paciente enfermo tiene comprometido -en mayor o menor grado- sus mecanismos reguladores (Inteligencia biológica) y su síntesis de ATP celular (Energía), sus resultados se verán limitados; por el contrario, para el médico sistémico los factores E, I, O son considerados como fundamentales en el tratamiento de todos y cada uno de sus pacientes. A esto se deben las grandes diferencias en los resultados.
Por último, el médico sistémico está conciente de que practica una tecnología novedosa y muy efectiva, que rompe con los paradigmas actuales de la medicina en el tratamiento de la ECD. Es , a fin de cuentas, un profesional científico y valiente, que tiene como norte ineludible la búsqueda constante de conocimientos que le permitan hacer lo que lo motivó a estudiar medicina: AYUDAR A SUS PACIENTES A SUPERAR SUS PROBLEMAS DE SALUD.