Los impactos agresores físicos, químicos, biológicos o emocionales producen cambios físicos en el organismo, descritos en 1963 por el Dr. Hans Selye quien los llamó "Síndrome General de Adaptación", y que conocemos actualmente con el nombre de "estrés".
A pesar de que el envejecimiento y las enfermedades crónico-degenerativas están grabadas en el código genético de cada persona, pueden presentarse prematuramente c uando esa persona se encuentra sometida a impactos agresores severos o repetitivos, que aumentan el desorden celular (la "entropía").
Algunos cambios en el estilo de vida contribuyen a retardar el envejecimiento, por ejemplo: evitar fumar, ejercitarse con regularidad, alimentarse con una dieta baja en grasas que incluya muchas frutas y verduras ricas en antioxidantes, limitar el consumo de alcohol y dormir 8 horas cada noche. Sin embargo, esto no siempre es suficiente, lo que ha conducido a una búsqueda de soluciones capaces de mejorar la adaptación del organismo a situaciones que atentan contra él .
Durante los últimos 45 años un equipo de 1.200 científicos rusos, encabezados por los Drs. Nicolai Lazarev e Israel Brekhman, realizaron miles de estudios clínicos con un grupo de plantas medicinales utilizadas tradicionalmente para retardar el envejecimiento, estudios que demostraron que estas plantas mejoran la adaptación a los agentes agresores, por lo que las llamaron "adaptógenos".
Los viajes al espacio inducen importantes cambios físicos en los cosmonautas, que corresponden esencialmente a un proceso de envejecimiento acelerado. Para evitarlo, los médicos del Comando Espacial Ruso recomiendan la utilización de combinaciones de adaptógenos a todos sus cosmonautas antes, durante y después de cada misión espacial.
Así como estas extraordinarias plantas retardan el envejecimiento acelerado que ocurre en el espacio, también lo hacen en tierra firme. Esto solo es posible cuando se utilizan fórmulas complejas de adaptógenos, debido a que sus principios activos actúan sinérgicamente para modular el código genético de las personas. Así, activan los mecanismos celulares generadores de ATP (la molécula de energía), mejoran los mecanismos de regulación, control y adaptación ( la Inteligencia biológica) y la estructura y función de los órganos.
De esta manera disminuyen el desorden celular, lo que genera un potencial endógeno de curación, retarda el envejecimiento y la aparición de enfermedades crónicas degenerativas.
*Director Científico de los Centros Médicos Docentes Adaptógenos.