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SVMS / Artículos de Opinión
Buscando el deseo sexual perdido
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Fecha de publicación:13/09/07
 
La ciencia ha descubierto recientemente el rol que cumplen los andrógenos en el cuerpo femenino. El uso de plantas medicinales moduladoras de los niveles hormonales a partir de la menopausia permite que la mujer prolongue la etapa placentera de su vida sexual.
 

La actividad sexual, tanto de hombres como de mujeres, está fuertemente ligada a las variaciones hormonales que ocurren a lo largo de la vida, se trate de andrógenos (hormonas masculinas) o estrógenos (hormonas femeninas). Pero ambas, están presentes tanto en el hombre como en la mujer, en diferentes cantidades. En el hombre, los andrógenos fundamentalmente tienen a su cargo el desarrollo de caracteres sexuales y todo aquello relacionado con la fertilidad. En la mujer, ya que no es la hormona capital, existe en menor cantidad.

El deseo sexual es definido científicamente como la inclinación o el ánimo a tener relaciones sexuales. La respuesta sexual humana posee un mecanismo de relojería donde la mínima alteración puede producir una modificación que derive en falta de deseo. Se calcula que 45% de las mujeres que entran en la etapa de la menopausia presentan esta disfunción. Para algunas, este período es un reto por las dificultades físicas y emocionales que aparecen; para otras, es un momento de plenitud personal, y en algunos casos es una combinación de ambas, que requiere un esfuerzo adicional y el apoyo de su entorno familiar, laboral y social.

EQUILIBRIO HORMONAL

Durante el climaterio es fundamental que las hormonas estén en equilibrio, tanto los estrógenos y la progesterona como los andrógenos; porque, si bien la testosterona no es la hormona principal en la mujer, actúa también en la esfera sexual, generando los clásicos cambios de estado de ánimo, fatiga muscular, etc.

Durante la vida fértil de la mujer, los andrógenos son producidos por la glándula suprarrenal y los ovarios. Al entrar en menopausia, la mayor cantidad es producida fundamentalmente por los ovarios. Es por eso que no todas las mujeres presentan disminución de andrógenos al entrar en esa etapa. Se sabe que, las mujeres que presentan mayor cantidad de síntomas son las que no poseen sus dos ovarios (oforectomizadas bilaterales) y tienen mayor deficiencia de andrógenos.

El diagnóstico se hace mediante la determinación de los niveles de testosterona total y biodisponible e incluso, de dehidroepiandrosterona (DHEA). Luego de realizar distintos estudios se descubrió que pequeñas diferencias en los niveles normales de hormonas sexuales masculinas-testosterona y dehidroepiandrosterona (DHEAS)- tanto en el hombre como en la mujer, pueden provocar la disminución o eventualmente el aumento de deseo.

El descubrimiento de la función directa que ejercen sobre el desencadenamiento del deseo sexual justifica la utilización de plantas medicinales que modulan los niveles hormonales, sin causar efectos secundarios, a diferencia de los fármacos de síntesis que pueden producir efectos adversos tales como: vello donde antes no había, hipertrofia del clítoris y hasta en algunos casos cambios en la voz.

FALTA DE DESEO SEXUAL

El principal ayudante del deseo, tanto en hombres como en mujeres es la hormona masculina, y la disminución de testosterona en el cuerpo femenino pueden causar: fatiga, cansancio, pérdida de la sensación de bienestar y disminución de la libido (Síndrome de insuficiencia androgénica).

Hace años, la posibilidad de diagnosticar la falta de deseo sexual tenía que ver fundamentalmente con que la mujer pudiera manifestarlo al médico y se determinaran sus niveles hormonales. Al respecto, los investigadores elaboraron un cuestionario básico dirigido a todas las pacientes, el cual permite al médico hacer el diagnóstico.

Pero, la falta de deseo también puede deberse a la aparición de cualquier otro problema sexual como: la falta de orgasmo o anorgasmia que influye en el propio deseo e incluso en el del otro, la impotencia, la dispareunia (dolor) o la eyaculación precoz y, en estos casos, debe tratarse primero, la enfermedad de base.

Ocurre que, debido al aumento de la expectativa de vida de la población en general, las mujeres viven cerca de un 30% de su existencia después de la menopausia. Fenómeno que hoy analizan los profesionales del campo ginecológico, para indicar los cuidados y la prevención que requiere este momento. Es fundamental, que la mujer visite al médico, realice los controles y los tratamientos adecuados que la lleven a una vida sexual plena.

 

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Fuente: Basado en un artículo de la Dra. Rosana Molina, miembro del departamento de Climaterio, Menopausia y Osteoporosis de Halitus Instituto Médico

 
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