El cáncer es por definición, una pérdida de los mecanismos de control de replicación celular, que trae como consecuencia un crecimiento acelerado de una masa celular o tumor con el riesgo de que el mismo prolifere localmente o a distancia (metástasis) pudiendo ocasionar la muerte. El cáncer es actualmente la segunda causa de muerte en el mundo y las proyecciones estadísticas apuntan a que será la primera causa de muerte en los próximos 10 años debido al gran incremento anual de pacientes que lo padecen.
Según estadísticas de la Sociedad Norteamericana del Cáncer, la mortalidad por esta enfermedad, se mantuvo igual entre los años 1950 al 2002 con una alarmante cifra de 193 personas por cada mil habitantes al año como podemos ver en la gráfica de la American Cancer Society.
En este punto es pertinente saber, que la quimioterapia, entra como herramienta para el tratamiento del cáncer en 1952. Podemos afirmar entonces, que la mortalidad por cáncer se mantiene igual luego de medio siglo de quimioterapia.
Dentro de los tratamientos convencionales, aceptados por la “ortodoxia” médica, se encuentran igualmente la cirugía y la radioterapia, cuyas técnicas y equipos se han sofisticado y son de gran precisión hoy en día. No se trata de invalidar los grandes avances que ha habido en este sentido, pero si se trata de aplicar el sentido común a la realidad para poder entender que si un tratamiento, no está dando los resultados esperados, debemos agregarle algo o sustituirlo por otro.
LA MEJOR SOLUCIÓN
Es en este punto precisamente en donde entra con gran fuerza la Medicina Sistémica. La Medicina Sistémica no cuestiona el uso de tratamientos convencionales cuando estos son necesarios, lo que cuestiona es el uso de este tipo de tratamientos a largo plazo, en donde se ven escasos resultados positivos y un sinnúmero de efectos secundarios que afectan significativamente la calidad de vida del paciente que los recibe, por lo que con el paso de los años, el paciente se ve obligado a convivir con su enfermedad y con lo efectos secundarios de los tratamientos.
La Medicina Sistémica, es integrativa, e incluye y acepta cualquier procedimiento que tenga como objetivo la restitución de la salud. Lo que planteamos básicamente es que es un absurdo, seguir tratando a los pacientes con cáncer solo con quimioterapia, radio y cirugía ya que de seguir solo son ellos pues los resultados están a la vista.
Por otro lado existen miles de evidencias científicas que sustentan el uso de plantas superiores inmunomoduladoras y adaptógenos primarios que restablecen el funcionamiento normal del sistema neuroendocrino, el cual es afectado por la quimioterapia, dentro de este maravilloso grupo de adaptógenos tenemos: Astrágalus membranáceus, Ganoderma lucidum, Grifola frondosa, Rhodiola rosea. Eleuterococus senticosus; el común denominador de estas plantas adaptogénicas es que cada un potencia uno o más mecanismos inmunológicos y actúan en conjunto a través de un mecanismo conocido como sinergia herbaria, el cual ha sido demostrado en estudios genéticos.
Es sencillo después de lo anteriormente escrito, ver que los tratamientos exclusivamente con quimioterapia, han resultado inefectivos y con severos efectos secundarios, destruyen el ADN de la célula cancerígena y de las células sanas del cuerpo del paciente con el consecuente sufrimiento del sistema inmune sin el cual es literalmente imposible resolver el cáncer. Cuando el paciente recibe en conjunto quimioterapia y fórmulas sistémicas hechas con combinaciones de adaptógenos, se logra: potenciar los efectos antitumorales de la quimioterapia y reducir al mínimo los efectos secundarios de la misma, lográndose un efecto sinérgico antitumoral que aumenta dramáticamente las posibilidades de erradicar el tumor.
Es muy pertinente tomar en cuenta que una alimentación adecuada, la ingesta de vitaminas y minerales, el ejercicio moderado, y el tratamiento de cualquier carga emocional que tenga el paciente a través de tecnologías que le quiten este peso, son parte fundamental del tratamiento integrativo, igual de importante es que el médico jamás le quite la esperanza al paciente de resolver su enfermedad sin hacer falsas promesas pero alentando al paciente a hacer lo necesario para salir de la situación.
El cáncer no es igual a muerte, este es un dato falso que debemos erradicar del pensamiento médico. Sabemos que en la solución del cáncer falta mucho por recorrer, sin embargo el enfoque terapéutico correcto es potenciar Energía celular, Biointeligencia y Organización del o los órganos afectados, es aumentar el potencial de supervivencia del sistema viviente, no existe otra opción, todo paciente con cáncer debe recibir tratamiento sistémico en conjunto con su quimioterapia, esto ha demostrado ser el camino correcto para salir de esta penosa enfermedad, millones serán las vidas salvadas cuando esto se difunda en el planeta entero.