Este tipo de parálisis puede aparecer a cualquier edad, afectando cualquier de los lados de la cara por igual. Cerca del 70% de los pacientes se recuperan, pero en el resto la parálisis se hace permanente, lo cual ocurre especialmente en ancianos, hipertensos, y cuando hay parálisis dolorosa completa.
Sus causas precisas son desconocidas, pero sabemos que los impactos negativos de vida, físicos, químicos, biológicos o emocionales, afectan la Inteligencia biológica reguladora y adaptativa de todos los procesos orgánicos, lo cual conduce a la aparición de esta condición. En muchas ocasiones se asocia a otras condiciones, tales como: Diabetes mellitus, Hipertensión, HIV, Tumor de la glándula Parótida, y con infecciones por el virus del Herpes simplex.
Sus síntomas más frecuentes son:
Afecta los músculos que controlan la expresión facial, como la sonrisa, parpadeo, y cierre del párpado. Además, produce lagrimeo, salivación, dolor en cara, movimientos faciales involuntarios, hipersensibilidad al sonido en el oído afectado y pérdida del sentido del gusto
Su diagnóstico es clínico. En este tipo de parálisis (periférica) la persona presenta dificultades para cerrar un ojo, arrugar la frente y la comisura labial del mismo lado se desvía. La electroneurografia es de utilidad cuando hay parálisis permanente.
No existe tratamiento convencional con fármacos sintéticos que sea específico para esta condición. Los derivados de la cortisona y los antivirales no han demostrado efectividad, pueden producir efectos secundarios, y no evitan la parálisis permanente.
El destino final del nervio facial en la parálisis de Bell se juega dentro de las dos primeras semanas desde el inicio de los síntomas. La Medicina Sistémica ha logrado curar a más del 80% de los pacientes con parálisis de Bell permanente, mediante el uso de plantas medicinales que incrementan la producción de la molécula de energía celular (el ATP o Adenosin-Tri-Fosfato), al mismo tiempo que mejoran los mecanismos reguladores y adaptativos de la Inteligencia biológica y la estructura y función del nervio facial. También se utilizan las terapias ortomolecular y neural, las cuales aportan vitaminas y minerales que contribuyen a equilibrar la actividad neural y aliviar los síntomas.
De esta manera, se logra restablecer la calidad de vida, sin producir efectos secundarios.