Un diagnóstico de cáncer de próstata es bastante aterrador. Sin embargo, igualmente aterrador es que nadie pueda decirle a un hombre cuál es la mejor forma de tratarlo.
Este mes, el Departamento de Investigación y Calidad de la Atención de la Salud de Estados Unidos dio a conocer una revisión exhaustiva de los tratamientos contra el cáncer, incluidas la remoción quirúrgica, la radiación, la terapia hormonal y la así denominada espera bajo observación, que implica un monitoreo cuidadoso sin tratamiento activo hasta que el cáncer muestre signos de estar creciendo.
Debido a que ninguno de estos tratamientos sobresalió por ser superior, el Departamento llegó a la conclusión inquietante de que no podía recomendar ninguno por encima de los otros.
“Tras haber estado involucrado en esta área durante tanto tiempo, no fue impactante, pero sí decepcionante”, dijo el doctor Timothy J. Wilt, principal investigador del informe, del Centro de Veteranos para la Investigación de las Consecuencias de Enfermedades Crónicas en Minneapolis. “Realmente falta información para determinar si en su conjunto, se prefiere o es más efectivo un tratamiento”.
Con frecuencia, se diagnostica cáncer de próstata con un examen de sangre que busca AEP o antígeno específico de la próstata. Existe un consenso generalizado en cuanto a que la prueba arroja una red demasiado amplia, lo que tiene por resultado sobrediagnósticos y sobretratamientos. Y el tratamiento puede ser devastador provocando impotencia, incontinencia o ambas cosas en los hombres.
Las razones por las cuales faltan datos sobre el cáncer de próstata son complejas. Tienen qué ver la falta de financiamiento y de defensoría. Sin embargo, también tiene qué ver el hecho de que los tumores prostáticos crecen lentamente y pueden pasar diez años o más para que sean mortales. Eso no sólo hace que la enfermedad sea particularmente costosa y que lleve tiempo estudiarla, sino también es la carencia inherente de incentivos para la industria farmacéutica, que típicamente cuenta con protección de siete a 20 años para sus patentes.
Las tasas de mortalidad por cáncer de próstata se mantienen igual que hace 40 años, por lo que salta a la vista que los tratamientos convencionales no han logrado los resultados esperados.
El Dr. Wilt ha estudiado algunas plantas medicinales desde hace más de 10 años, demostrando sus beneficios en hiperplasia prostática benigna, concluyendo que “las evidencias apuntan a que las plantas medicinales mejoran los síntomas urológicos y las mediciones de flujo urinario. Comparadas con fármacos sintéticos, los beneficios son similares pero sin producir efectos secundarios. Sin embargo, estas plantas fueron utilizadas como fitoterapia simple. Sus beneficios cuando son utilizadas bajo los principios de la Medicina Sistémica en pacientes con cáncer prostático avanzado, fueron demostrados en el Primer Congreso Internacional de Medicina Sistémica.