Por eso constituye nuestro ejército de defensa contra cualquier enemigo.
Es, como todo subsistema corporal, muy complejo, y de su buen funcionamiento depende en gran parte la salud.
El sistema inmunológico es regulado, y se expresa a través de una cantidad de variables cuantificables por la clínica y los exámenes de laboratorios que los médicos pedimos de manera sistemática.
Dentro de los exámenes de laboratorio que solemos medir, se encuentran: leucocitos, % de neutrófilos, % de linfocitos, eosinófilos, y otros glóbulos blancos; niveles de inmunoglobulinas (IgA, IgM, IgE), complemento sérico, C3, C4, CH50, linfocitos CD3, CD4, CD8, y diversas citoquinas que actúan como mediadores (comunicadores) de lo que está ocurriendo, para que este sistema tome las medidas necesarias y contribuya a recuperar la salud o evitar una enfermedad.
El sistema inmunológico debe mantener su equilibrio y capacidad de respuesta para que cada individuo mantenga un buen estado de salud.
De manera sencilla más no simplista, podemos afirmar que existen dos alteraciones fundamentales de este sistema, las cuales son: exceso de defensas y déficit en las defensas. Dentro de estas dos posibilidades, podemos ver con claridad que sucede en muchísimas enfermedades, especialmente aquellas consideradas como "Incurables".
Hay estados de hiperinmunidad (respuesta excesiva o exagerada) tales como: alergias y enfermedades autoinmunes, artritis reumatoide, lupus, esclerosis lateral amiotrófica, fiebre reumática, hepatopatías autoinmunes, tiroiditis, anemia hemolítica autoinmune y otras.
Igualmente, existen otras condiciones cuya característica es la inmunosupresión o déficit de respuesta inmune. Estos se caracterizan por respuesta deficitaria o débil en donde tenemos: síndromes gripales, VIH, tuberculosis, cáncer, y otras.
Las terapias convencionales en caso de enfermedades autoinmunes, utilizan los esteroides y otros medicamentos inmunosupresores para suprimir el sistema inmunológico, por lo que su efecto no es regulador del mismo.
En el caso de enfermedades que se deben al debilitamiento del sistema inmunológico es necesario el uso de tratamientos que tengan un efecto fortalecedor del sistema de defensas.
¿Como se puede curar estas enfermedades?
Solo utilizando plantas superiores que REGULEN, la estructura y funcionamiento del sistema de defensas.
Existen adaptógenos que son inmunomoduladores y otros que son inmunoestimulantes.
La regulación del sistema inmune puede lograrse mediante el uso, bajo el enfoque de la medicina sistémica, de combinaciones de plantas superiores que incrementan los niveles de Energía, Inteligencia biológica y Organización.
Existen numerosos estudios que demuestran las propiedades inmunoestimulantes e inmunoreguladoras de estas plantas y la efectividad de sus combinaciones.
La manera correcta de tratar las enfermedades inmunológicas, es ofrecer al paciente tratamientos que regulen y lleven al equilibrio su sistema inmune, es decir, tratamientos que normalicen su funcionamiento y, logrando esto, desaparecen las manifestaciones de su malfuncionamiento.
No es lo mismo ofrecer a alguien que tenga una infección viral, tratamiento sintomático que prescribir adaptógenos inmunoestimulantes y antivirales. No es igual darle a un paciente tratamiento con esteroides que "frenan al sistema inmune", que darle combinaciones herbarias que lo modulen.