El paciente siempre se presenta con complicaciones crónicas y severas, como cirrosis y cáncer hepático, que cursan con síntomas o signos resaltantes, tales como: ascitis (acumulación de liquido intraabdominal), ictericia (coloración amarilla en la piel y mucosas), sangrado gastrointestinal (vòmitos o defecaciones con sangre) y alteraciones de las pruebas de funcionalismo hepático.
La hepatitis C es una causa de lesión hepática que conlleva a requerir transplante hepático, procedimiento de muy poco acceso por parte de la mayoría de pacientes en nuestro país.
Me permito comentar mi experiencia en el tratamiento de esta patología con adaptógenos. He observado que en estos pacientes se logra la mejoría, en un tiempo de entre tres a seis meses, de las pruebas de función hepática que se encuentran alteradas por efectos del virus: transaminasas, bilirrubina, proteínas (albúmina) y tiempos de coagulación. Los ecosonogramas han demostrado mejoría de la estructura hepática y los síntomas predominantes (astenia, decaimiento) han desaparecido en más del 90% de los casos. Nuestros pacientes han incrementado su calidad de vida,
Los tratamientos basados en la Medicina Sistémica incrementan la INTELIGENCIA BIOLOGICA, estimulando el sistema inmune de defensa para optimizar la respuesta de nuestro organismo de manera que combata el virus y se evite su proliferación. Además, estos tratamientos disminuyen el daño al tejido hepático producido por el virus, evitando así la aparición de complicaciones crónicas y las alteraciones de los exámenes paraclínicos. Por otra parte, también mejoran los niveles de ENERGIA y la ORGANIZACIÓN del sistema humano , retornando devolviendo el orden celular.
Estudios realizados más allá de nuestras fronteras son algunas de las bases que apoyan estos eventos. Son conocidos en otros países, en los cuales se han utilizado plantas medicinales con efectos sobre la regeneración del tejido hepático, las cuales son indicadas rutinariamente en esta patología.
Incrementando nuestro sistema de defensa con adaptógenos, mejorando la calidad y función de las células hepáticas, ayudando a su regeneraciòn, aumentando por ende la presencia de mayor tejido sano hepático y optimizando su función como órgano, podemos garantizar a nuestros pacientes su pronta incorporación a su entorno social y económico, sin causar efectos secundarios, obteniéndose así el mayor beneficio para los enfermos.