A veces, no es fácil distinguir los cambios fisiológicos del envejecimiento, de la enfermedad. Ésta se presenta de forma atípica, silenciosa, sin las manifestaciones evidentes, necesarias para el diagnóstico preciso y precoz. Complica aún más el abordaje del paciente, el hecho de presentarse simultáneamente múltiples afecciones, requiriendo tratamientos complejos, y adicionalmente, que los síntomas de los efectos indeseables de la medicación, semejan a los de la enfermedad, siendo poco específicos.
La presentación clínica puede ser incontinencia, confusión mental, caídas (hipotensión) e inamovilidad, dolor poco localizado, ausencia de fiebre.
¿De que se enferman las personas mayores de 65 años?
-Cardiovasculares: Hipertensión, enfermedad coronaria, arritmias, insuficiencia cardiaca.
-Respiratorias: EBPOC (enfisema), neumonías, bronconeumonías.
-Gastrointestinales: Enfermedad úlcero-péptica, estreñimiento, enfermedad diverticular, cáncer colorectal.
-Genitourinarias: Infección urinaria, incontinencia y retención urinaria.
-Osteoarticular: Osteoartritis, osteoporosis, caídas y fracturas.
-Oftalmológicas: Cataratas y glaucoma.
-Neurológicas: Enfermedad vascular cerebral, Parkinson, ansiedad, depresión, confusión, demencia.
-Metabólicas: Diabetes mellitus, afecciones tiroideas, dislipidemias.
Todas son afecciones crónicas, progresivas y muchas veces invalidantes.
Con frecuencia, el paciente presenta más de una patología, lo que se ha denominado pluripatología o patología múltiple del anciano. Lo anterior implica el uso y abuso de medicamentos indicados por el médico o automedicados, muchas veces con escaso valor terapéutico. No es raro encontrar los "super-récipes" y la "poli-farmacia" acompañando al anciano. Con la consideración adicional, que a mayor número de drogas indicadas, mayor es la posibilidad de efectos adversos, particularmente en los pacientes graves
Algunos datos en el Reino Unido:
70 a 80% de los mayores de 75 años cumplen medicación crónica.
33% de las mujeres toman psicofármacos.
33% de los medicamentos son innecesarios.
30% son automedicados.
20% de los ancianos hospitalizados presentan reacciones adversas a fármacos.
Consideraciones necesarias acerca de la farmacología geriátrica:
Es sabido que con la edad se modifican los factores farmacocinéticos ("lo que el organismo le hace a las drogas": absorción, distribución, metabolismo hepático y excreción renal) y farmacodinámicos ("lo que la droga le hace al organismo": acción a nivel de receptores).
Absorción : La mayoría de los fármacos se absorben por difusión pasiva. En la tercera edad disminuye la superficie de absorción, la motilidad gastrointestinal y el flujo sanguíneo esplácnico. También se altera por cambios en la acidez (el pH) gástrica.
Distribución : Cambia significativamente la composición corporal. Aumenta la masa magra, la grasa (posteriormente disminuye), disminuye el agua corporal total. La albúmina sérica disminuye (a esta se unen muchas drogas), y la alfa 1 glucoproteina aumenta (a esta se unen otras drogas).
La vida media del fármaco (tiempo que el fármaco permanece en el organismo) aumenta.
Metabolismo : Disminuye, debido a que también disminuye la actividad microsomal hepática y afinidad por el citocromo P 450.
Excreción : Disminuye, debido a que disminuye el flujo sanguíneo renal y la rata de filtración glomerular. Alteración de la función secretora tubular.
A nivel farmacocinético, disminuyen el número y afinidad de los receptores de membrana, la función del segundo mensajero y la respuesta celular y nuclear al fármaco.
Dentro de las drogas más frecuentemente prescritas en la práctica clínica, se encuentran: antihipertensivos, vasodilatadores coronarios, digitálicos, analgésicos, diuréticos, hipoglicemiantes e insulina, psicofármacos, esteroides, broncodilatadores y antigripales.
Los síntomas más comunes por reacciones adversas a drogas son: inestabilidad postural, caídas, postración, confusión mental, incontinencia urinaria, mareos, depresión, amnesia, náuseas, temblor y rigidez.
El tratamiento del paciente geriátrico a través de la polimedicación reviste una gran gravedad y debe ser manejada con mucha delicadeza, considerando que la función del médico es brindarle el mayor beneficio a sus pacientes.