Para la evaluación del valor de la Teoría sistémica, creada por José Olalde, es importante evaluar objetivamente la efectividad de las medicinas modernas. A base de nuevas investigaciones en el campo de la biología molecular y genética, las compañías farmacéuticas están desarrollando nuevos medicamentos dirigidos a los sistemas específicos del organismo. No obstante, en los últimos 30 años no había sido creado ningún fármaco nuevo y de alta efectividad contra alguna enfermedad común no infecciosa. La mayoría de los mal llamados “nuevos” medicamentos que tienen efectividad probada, en realidad son modificaciones químicas de fármacos antiguos o no son más efectivos que los primeros. Por ejemplo, en los últimos 5 años (1998-2002) en los Estados Unidos de América fue permitida la venta de 415 “nuevos” fármacos, y solo 14% de ellos eran realmente nuevos y mostraron cierta efectividad en comparación con los antiguos.
Es importante resaltar que se considera a un medicamento como realmente efectivo cuando produce mejoría real del estado de salud, en 5% o más de enfermos con alguna patología. Esto significa que los medicamentos recetados pueden ser potencialmente inútiles en 95% de los pacientes con dicha patología. Las diferencias individuales en las reacciones a algún medicamento son genéticas y pueden oscilar en 10% o más en distintos individuos. Una dosis de medicamento que es suficiente para un individuo puede ser totalmente insuficiente para otro.
Otra problemática de la medicina moderna es un nivel bajo del diagnóstico de muchas enfermedades. Los datos de la Genética Molecular nos muestran que en la aparición de las enfermedades más comunes, como cardiopatías, diabetes, obesidad, tumores, enfermedades neurológicas y otras, ocurren diferentes mecanismos moleculares. La falta del diagnóstico individual a nivel molecular, es una de las fallas en el uso de los fármacos especializados.
Como resultado de un análisis profundo de los trabajos de las empresas farmacéuticas de los Estados Unidos, que fue publicado en el libro “The Truth About the Drug Companies”, el autor llega a la conclusión que la industria farmacéutica norteamericana ya casi no tiene la posibilidad de crear fármacos nuevos y accesibles. Las grandes compañías farmacéuticas empleando la publicidad están obligando a la población y a los médicos a usar los medicamentos costosos y muchas veces inefectivos para un paciente específico. Como resultado, 40% de la población norteamericano está tomando diariamente no menos de 3 tipos de preparados farmacéuticos.
Algunas personas mayores emplean hasta 5 o 6 tipos. Todos los fármacos producen efectos colaterales cuando se utilizan por tiempo prolongado, lo que a la larga empeora la salud del paciente.
Dicho lo anterior, vemos que es necesario buscar otras alternativas para la protección de la salud de la población. Esta alternativa esta en el empleo práctico de la Teoría Sistémica de los Sistemas Vivientes. La base de esta teoría está en el principio de la interacción mutua de los tres elementos más importantes de los sistemas vivientes, que son la Energía, Inteligencia y Organización.
ENERGIA. La obtención de la energía es el requisito primario para todos organismos, incluyendo a los seres humanos. La producción y acumulación de la energía en las mitocondrias en forma de ATP, es el principal mecanismo para el abastecimiento energético de las células. Las mitocondrias tienen su propio aparato genético y pueden considerarse como fábricas de energía. En el proceso de la evolución de microbios a organismos animales, las mitocondrias evolucionaron en las células humanas. Posiblemente, las diferencias individuales en ADN de las mitocondrias, nos muestran la actividad de producción de energía en la célula, y la acumulación de las mutaciones en el ADN como resultado del estrés oxidativo, nos muestran que esto lleva a la disminución de la producción de energía y como resultado, a la muerte de la célula.
El segundo componente del sistema es la Inteligencia, la cual se crea en el proceso de la evolución de los sistemas vivos, en el organismo de los seres humanos y está representada por el Sistema Neuro-Endocrino e Inmunológico. Esos sistemas controlan todas las funciones del organismo y por medio de ellos el organismo se adapta a los factores del estrés. La estructura y función de los órganos están indicadas en la Teoría como la ORGANIZACIÓN.
La medicina ortodoxa trata de interferir en la estructura y función de los órganos, pero desde el punto de vista de la Teoría Sistémica, el proceso de la producción de la energía y la aplicación al Sistema neuro-endocrino del organismo es mucho mas benéfico y efectivo, porque la mayoría de las enfermedades comunes son el resultado del estrés acumulado. Manipulando los sistemas energético y neuro-endocrino, se puede revertir o disminuir las influencias del estrés y de este modo disminuir el desarrollo de enfermedades en distintos órganos.
La aplicación de este método en la medicina se observa claramente con la utilización de los ADAPTOGENOS. Estas plantas medicinales superiores aumentan la resistencia del organismo ante los factores del estrés, actuando sobre los sistemas energético, neuro-endocrino e inmunológico. La efectividad de este método ha sido comprobada con las múltiples investigaciones en este campo.
José Olalde no solamente unió teóricamente los principios de la aplicación de los adaptógenos, sino que también fue el primero que creó, en Venezuela, el sistema de aplicación práctica, en conjunto con la acupuntura, homeopatía y el uso de los campos magnéticos. Todo este sistema permite obtener resultados que no son posibles en la práctica médica común.
Como resultado de muchos años de cooperación entre José Olalde y la compañía norteamericana Nulab, Inc. se creó un nuevo preparado adaptógeno “Ad Max”. Su composición contiene los extractos secos de los cuatro tipos de las plantas adaptógenas más efectivas y reconocidas en Rusia. Las propiedades adaptógenicas de estas plantas están descritas en el libro que estamos presentando aquí. En la actualidad se realizan las pruebas clínicas con este preparado, en el Cancer Research Center de la Academia de Ciencias Médicas Rusa, en Moscú, con pacientes que padecen cáncer de ovarios en los grados 3 y 4. Las pruebas preliminares indican su efectividad, pues este producto disminuye los efectos de la intoxicación por quimioterapia, inclusive en las enfermas más graves. Lo más probable es que este preparado será pronto empleado en conjunto con otros Adaptógenos en todos los Centros Médicos Adaptógenos creados por el Sr. José Olalde.