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SVMS / Estudios Clínicos
REMISIÓN DE LA ARTRITIS REUMATOIDE EN PACIENTES TRATADOS CON MEDICINA SISTÉMICA


Olalde J.A. (a), Magarici M. (b), Amendola F. (c), del Castillo O. (d).

(a) Fundador de la Medicina Sistémica. Presidente de los Centros Médicos Docentes Adaptógenos.
(b) Director Médico de los Centros Médicos Docentes Adaptógenos (CMA), Caracas, Venezuela.
(c) Médico Director del Departamento de Investigación de los Centros Médicos Docentes Adaptógenos.
(d) Ingeniero, Metodología y Estadísticas, adjunto a los Centros Médicos Docentes Adaptógenos.

 

I. Resumen:

Se estudiaron 309 pacientes con Artritis Reumatoide, mediante un estudio de serie de casos de tipo retrospectivo, descriptivo, multicéntrico, atendidos en Centros y Unidades Médicas Adaptógenos durante el lapso comprendido entre octubre del 2002 y octubre del 2005, para determinar la efectividad del tratamiento exclusivo basado en la Medicina Sistémica. De ellos, 81,6% de los casos correspondieron al sexo femenino, con una edad promedio de 53 años. Los pacientes habían sido tratados previamente con terapéutica convencional durante tiempo prolongado, sin respuesta favorable. Nuestros resultados demuestran la mejoría de la rigidez matutina en 92,6% de los pacientes, mejoría del dolor en 96,4% de los pacientes; mejoría en los signos inflamatorios en el 94,4% de los casos y mejoría de la limitación funcional en 94% de los pacientes. La tolerancia al tratamiento fue excelente en 98,7% de los casos. Podemos concluir que la Medicina Sistémica es superior a los esquemas terapéuticos convencionales, ya que controla efectivamente los síntomas de la enfermedad, mejora la calidad de vida y no produce efectos secundarios adversos, convirtiéndose en el tratamiento de elección para la artritis reumatoide.

II. Introducción:

La artritis reumatoide es una enfermedad crónica inflamatoria que ataca principalmente a las articulaciones, puede causar daño en cartílagos, huesos, tendones y ligamentos, y también puede afectar otros órganos y sistemas, produciendo complicaciones tales como: pleuritis, pericarditis, miocarditis, endocarditis, vasculitis, compromiso neurológico, ocular, de piel y/o anexos. Como enfermedad sistémica es muy variable en su presentación y en su evolución. Se caracteriza por el compromiso de diferentes estructuras articulares, ocasionando un complejo sintomático de tipo inflamatorio que es el responsable de los síntomas clínicos. La enfermedad puede ser difícil de reconocer en las etapas iniciales. En las etapas avanzadas las articulaciones pueden deformarse y ocasionar discapacidad.

La AR no tiene predilección racial ni se relaciona con áreas geográficas o condiciones climáticas. Se estima que su prevalencia está entre 0,5 y 1,5 % de la población general. Predomina en el sexo femenino (3:1), sin embargo en los pacientes en los cuales la enfermedad se inicia después de los 60 años, esta proporción tiende a igualarse. Su edad de inicio más frecuente es entre los 25 y los 50 años.

Aunque no se conocen sus causas, se sabe que el sistema inmunológico desempeña un papel importante en el proceso inflamatorio y en el daño que la AR ocasiona a las articulaciones. Por otra parte, existen factores genéticos que predisponen a la enfermedad, así como puede ser desencadenada por procesos infecciosos.

Los síntomas principales son dolor e inflamación articular, que manifiestan rigidez con la consecuente dificultad para realizar movimientos. Una de las características de la AR es su simetría, es decir, afecta ambos lados del cuerpo, siendo las muñecas, los dedos de las manos, las rodillas, los pies y tobillos las partes del cuerpo más comúnmente afectadas .

Los esquemas de tratamiento tradicionales son múltiples, costosos y prolongados, e incluyen: fisioterapia, ejercicio, educación, posiblemente cirugía y el uso de fármacos que van desde los antiinflamatorios no esteroideos (AINES), pasando por los inmunosupresores (esteroides, metotrexate, leflunomide, ciclofosfamida), los recientemente proscritos inhibidores COX2 selectivos, los fármacos inductores de remisión (cloroquina, sales de oro) hasta llegar a los más recientes, que son los inhibidores del factor de necrosis tumoral (Etarnecept, Infiximab, Adalimumab) y los bloqueantes de la Interleukina-1 (Anakinra). Las desventajas de estos fármacos son muchas, e incluyen alto costo, úlceras gástricas, aumento de riesgo de episodios cardiovasculares, falla renal, asma, glaucoma, síndrome de Cushing, convulsiones, falla hepática, mayor incidencia de tuberculosis y linfomas, etc., siendo en muchos casos mayores los riesgos que los beneficios. Esta es una gran limitante y es por eso que muchos pacientes deciden suspender el tratamiento, aún a riesgo de que su enfermedad empeore.

Numerosos pacientes han consultado los Centros y Unidades Médicas Adaptógeno con diagnóstico de artritis reumatoidea de larga data, habiendo sido tratados con los fármacos mencionados, que se centran en aliviar el dolor y reducir la inflamación, pero que verdaderamente no modifican el curso de la enfermedad.

El tratamiento exitoso de la Artritis Reumatoidea debe controlar efectivamente el dolor y la inflamación, pero debería además, detener o por lo menos retrasar la progresión de la enfermedad, mejorar la funcionalidad y la calidad de vida del paciente, sin ocasionar efectos adversos.

III. Explicación del Protocolo Sistémico utilizado:

De acuerdo con la Medicina Sistémica (2-5) , el potencial de supervivencia de todo sistema viviente depende de la corrección de tres elementos que coexisten bajo una relación triangular. Estos factores son: Energía, Inteligencia y Organización. La Energía se define como los mecanismos fisiológicos asociados con la síntesis de ATP (tales como la fosforilación oxidativa, ciclo de ácidos tricarboxílicos, beta-oxidación, etc.). La Inteligencia biológica es ese elemento responsable por la regulación de los procesos neuroendocrinos, bioquímicos, inmunológicos y celulares. Por último, la Organización se refiere a la estructura y función de los órganos. Bajo estos conceptos, la supervivencia (o salud) de un ser humano puede ser mejorada aumentando cualquiera de los tres componentes de ese triángulo, debido a que son interdependientes. El tratamiento sistémico incluye la combinación de plantas superiores que modulan los tres ejes del triángulo de supervivencia o salud, maximizando las ganancias en salud, contribuyendo a mejorar la evolución clínica del paciente, así como su calidad de vida.

El protocolo sistémico utilizado (6) se fundamenta tanto en el triángulo sistémico de la salud como en el triángulo de la Inteligencia Biológica. Esta combinación de plantas superiores modula los tres ejes del triángulo de supervivencia (salud), contribuyendo a mejorar la evolución clínica de los pacientes, así como su calidad de vida.

En el tratamiento de la Artritis Reumatoidea se utilizó Artritina , una combinación herbaria formulado bajo los principios de la Medicina Sistémica, junto a Rhodiola rosea, Pfaffia paniculata y Leuzea carthamoides, tres plantas energizantes.

Cada cápsula de Artritina contiene:

Composición:

Mgs:

Sulfato de Glucosamina

150 mg

Sulfato de Condroitin

150 mg

Glycyrrhiza glabra

40 mg de extracto

Uncaria tomentosa

20 mg de extracto

Cúrcuma longa

20 mg de extracto

Harpagopytum procumbens

20 mg de extracto

Morinda citrifolia

20 mg de extracto

Leuzea carthamoides: sus principios activos son fitoesteroides de la familia de la ecdysona, que activan la síntesis de enzimas que participan en la síntesis mitocondrial de ATP, cuya hidrólisis genera energía.

Rhodiola rosea sus fenilpropanoides, derivados del feniletanol, flavonoides, terpenos, fitoesteroles, ácidos fenólicos y ácidos orgánicos, producen varios beneficios terapéuticos, entre los que destaca su actividad energizante, dada por la activación de la síntesis y resíntesis de ATP en la mitocondria y a que estimulan los procesos reparadores de energía, especialmente luego del ejercicio intenso.

Pfaffia paniculata: contiene derivados ecdisteroideos, ácidos pfáfficos, fitoesteroles, saponinas y glicósidos nortriterpenicos y germanio, que le confieren propiedades como oxigenador a nivel cellular. Entre otras acciones, esta planta aumenta los niveles de energía incrementando la síntesis de ATP y ofrece actividad anabólica muscular.

Sulfato de Glucosamina y Sulfato de Condroitin.

El efecto del Sulfato de Glucosamina en la detención o retardo de la degeneración articular parece deberse directamente a su habilidad para actuar como un sustrato esencial y estimular la síntesis de glucosaminoglicanos y de la estructura de ácido hialurónico necesario para la formación de proteoglicanos que se encuentran en la matriz estructural de las articulaciones. De manera similar, el sulfato de condroitin aporta sustratos adicionales para la formación de una matriz articular saludable. Las evidencias científicas también soportan que la administración oral de sulfato de condroitin en los casos de enfermedad articular, reduce los síntomas y los requerimientos de anti-inflamatorios no esteroideos. El uso combinado de sulfatos de glucosamina y condroitin en el tratamiento de las enfermedades articulares degenerativas controla efectivamente el dolor y detiene o retarda la progresión de la enfermedad.

Harpagopytum Procumbens.

Los principios activos del Harpagophytum procumbens, son derivados monoterpenos iridoides, entre los cuales destacan el Harpagósido y el Procúmbido, que tienen acción anti-inflamatoria, por inhibición de la vía de la ciclooxigenasa, disminuyendo la síntesis prostaglandinas, lo que disminuye la respuesta inflamatoria.

Cúrcuma Longa.

Sus principios activos, curcumina y turmerona ofrecen propiedades antiinflamatorias, debido a la inhibición de actividad COX1/COX2 (efecto AINES) pero también debido a la inhibición de la síntesis de Factor de necrosis Tumoral alfa.

Uncaria Tomentosa.

Sus principios activos, los oxindoles pentacíclicos le confieren propiedades antiinflamatorias por inhibición de la ciclooxigenasa pero también por inhibición de la síntesis del Factor de Necrosis Tumoral alfa. Su efectividad es 15% superior a la Indometacina.

Glycyrrhiza Glabra.

Sus principios activos, glicirricina y ácido glicirrético, ofrecen acción antiinflamatoria, similar a la de los glucocorticoides, debido a que inhiben la ?4 Beta-reductasa y a la
11-hidroxisteroide deshidrogenasa, enzimas que catabolizan los esteroides endógenos, por lo que contribuyen a estimular la acción antiinflamatoria de los esteroides naturales presentes en el organismo.

Morinda Citrifolia.

Esta planta tiene actividad antiinflamatoria, debido a que produce inhibición COX-2 selectiva, comparable a la del Celecoxib, pero sin sus efectos secundarios.

IV. Materiales y Métodos: 

Se realizó un estudio de serie de casos, de tipo retrospectivo, descriptivo, multicéntrico en donde se incluyó un grupo de pacientes con diagnóstico de A.R. atendidos en los Centros y Unidades Médicas Adaptógenos de todo el territorio nacional durante el período comprendido entre octubre del 2002 y octubre del 2005.

Criterios de inclusión

•  Pacientes con diagnóstico clínico de A.R. que no presentaban respuesta satisfactoria con el tratamiento antiinflamatorio y/o rehabilitador convencional.

•  Pacientes con más de 6 meses de haber sido diagnosticados con AR

Criterios de exclusión:

•  Diagnóstico previo de alguna otra enfermedad reumática

•  Antecedentes de trauma articular directo reciente.

Criterios de evaluación:
•  Dolor
•  Rigidez matutina
•  Inflamación
•  Limitación funcional
•  Tolerancia al tratamiento
•  Calidad de vida de acuerdo a Indice de Grogono-Woodgate

V. Resultados:

Se realizó la revisión de Historias Clínicas de pacientes diagnosticados con Artritis reumatoide, evaluados en los Centros y Unidades Médicas Adaptógenos de todo el país, entre octubre del 2002 y octubre del 2005.

El total de pacientes incluidos para el estudio fue de 309, con una edad promedio= 53 años (Desviación estándar=14,7

La población femenina predominó sobre la masculina con el 81,6% de los casos.

Los resultados de la evolución sintomatológica en los pacientes fue la siguiente:

Rigidez Matutina:

Rigidez matutina

Nº Pacientes

Porcentaje %

Desaparición

48

19,8

Mejoría

177

72,8

Respuesta favorable al Tto. N = 225 (92,6%)

Sin cambios

18

7,4

Total

243

100

El total de pacientes que manifestó presentar Rigidez matutina fue = 243.

De ellos, 177 (72,8%) presentaron mejoría y 48 (19,8%) la desaparición total del síntoma. Se consideró que la respuesta al tratamiento sistémico fue favorable en 225 (92,6%). En el 19,8% restante (n=48) no se evidenció mejoría de este síntoma.

Dolor

Rigidez matutina

Nº Pacientes

Porcentaje %

Desaparición

48

21,7

Mejoría

165

74,7

Respuesta favorable al Tto. N = 213 (96,4%)

Sin cambios

8

3,6

Total

309

100

El total de pacientes que manifestó presentar Dolor fue = 309

De ellos, 165 (74,7%) presentaron mejoría y 48 (21,7%) la desaparición total del síntoma. Se consideró que la respuesta al tratamiento sistémico fue favorable en 213 (96,4%). En el 21,7% restante (n=48), no se evidenció mejoría de este síntoma.

Inflamación

Inflamación

Nº Pacientes

Porcentaje %

Desaparición

58

20,4

Mejoría

211

74

Respuesta favorable al Tto. N = 269 (94,4%)

Sin cambios

16

5,6

Total

285

100

El total de pacientes con signos de Inflamación fue = 285

De ellos, 211 (74%) presentaron mejoría y 58 (20,4) la desaparición total del síntoma. Se consideró que la respuesta al tratamiento sistémico fue favorable en 269 (94,4%). En el 20,4% restante (n=58), no se evidenció mejoría de los signos de inflamación. 

Limitación funcional

Limitación funcional

Nº Pacientes

Porcentaje %

Recuperación total

44

15,3

Mejoría

227

78,8

Respuesta favorable al Tto. N = 271 (94%)

Sin cambios

17

5,9

 

288

100

El total de pacientes que refirieron limitación al movimiento fue 288 pacientes. Luego de tres meses de tratamiento sistémico, 271 (94%) de los pacientes presentó respuesta favorable al tratamiento; 15,3% (44 casos) manifestó recuperación total de la funcionalidad y 227 (78,8%) presentó mejoría de la limitación funcional; 17 pacientes (5,9%) no presentó mejoría de la limitación funcional.

Tolerancia

Tolerancia al Tto.

Nº Pctes.

Porcentaje

Buena

305

98,7

Regular

3

1

Mala

1

0,3

Total

309

100

De los 309 pacientes evaluados, 305 (98,7%) refirió buena tolerancia al tratamiento sistémico indicado. El 1% (3 pacientes) refirió dispepsia, y 0,3% (1 paciente) presentó erupción cutánea. Cabe decir que ninguno de los efectos adversos referidos ameritó la suspensión del tratamiento. 

Calidad de Vida 

QOL

Nº Pctes.

Porcentaje

Buena

291

94,2

Sin Cambios

18

5,8

Total

309

100

El 94,2% de los pacientes manifestó mejoría en todos los parámetros de Calidad de vida de acuerdo a la escala de Grogono Woodgate: Bienestar físico y mental, habilidad para trabajar, recrearse, apetito, sueño, excreción, actividad sexual e independencia, luego de recibir tratamiento sistémico. 

Resumen de Resultados obtenidos 

Parámetros evaluados

Nº pacientes
con mejoría

% pacientes
con mejoría

Rigidez Matutina

225

92,6

Dolor

213

96,4

Inflamación

269

94,4

Limitación funcional

271

94

Tolerancia

305

98,7

Calidad de vida

291

94,2

VI. Conclusiones 

Estos resultados nos permiten afirmar que el tratamiento con la Medicina Sistémica es SUPERIOR a los tratamientos sintéticos, debido a que:

•  Controla efectivamente los síntomas

•  Es bien tolerado

•  Mejora la calidad de vida

•  No produce efectos secundarios adversos

La combinación de adaptógenos de acuerdo a los principios de la Medicina Sistémica , actúa sinérgicamente, restituyendo el equilibrio orgánico al disminuir la entropía del sistema. Por lo tanto se convierte en el tratamiento de PRIMERA ELECCIÓN para los pacientes con Artritis reumatoidea.

 
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