“Yo empecé primero con flebitis y después se me complicó. Se me inflamaron las várices produciéndose una úlcera varicosa. Me sentía muy mal, no podía caminar, me dolían mucho las piernas, no podía hacer nada, siempre permanecía en cama.
Acudí a varias clínicas, me hicieron dos injertos, me mandaban tratamientos y se me calmaba por poco tiempo. Yo sufría y mi familia también: me sentía incapacitada para atender mi hogar.
Un día le puse atención a los testimonios que pasan por la televisión y fue cuando acudí al Centro Médico Adaptógeno. Empecé en Octubre del 2004 y ya en cinco meses me sentí mejor, ya no me duele la pierna, la úlcera cerró y continúo con mi tratamiento”.
Las úlceras varicosas corresponden a lesiones de la piel causadas por insuficiencia venosa crónica. Son las úlceras vasculares más frecuentes y se las conoce también como úlceras de éstasis.
Una vez que aparecen, tienden a una evolución insidiosa, con dificultad para cicatrizar, gran afectación de la piel circundante y frecuentes recaídas.
La edad es un factor de riesgo a considerar, ya que aparecen con mayor frecuencia después de los 60 años.
En estos casos, los tratamientos médicos convencionales son de escasa efectividad y en muchas ocasiones el paciente debe afrontar intervenciones quirúrgicas, sin embargo, el uso de combinaciones de adaptógenos específicos, formulados bajo la óptica de la Medicina Sistémica, puede solucionar esta complicación en gran número de pacientes, sin causar efectos secundarios adversos.
Sra. Gloria Cheme/ Ama de Casa