Al principio, cuando me comenzó a salir, asistí muy preocupada a una clínica privada, donde me realizaron una biopsia. El análisis de la muestra arrojó el resultado siguiente: Pénfigo Benigno Familiar, que, según el médico tratante, es una enfermedad que puede aliviarse pero no se cura totalmente. Sin estar conforme y en medio de mi
preocupación y la de mis familiares, me dirigí a cinco clínicas diferentes donde me practicaron varias biopsias, la última de ellas en el Instituto de Medicina Tropical de la UCV, pero el resultado siempre era el mismo.
Transcurrido el tiempo, los síntomas eran cada vez más severos y, por recomendación de un familiar, asistí al Hospital Vargas, donde me indicaron tratamiento con cortisona con el que comencé a sentir mejoría.
Durante 12 años me controlé la enfermedad con el mismo tratamiento, pero ya no resultaba ser tan efectivo y tenía muchos síntomas secundarios: se me fueron debilitando los huesos por Osteoporosis, daños en otros órganos,sentía taquicardias, aumenté considerablemente de peso y mi estado de ánimo variaba con mucha facilidad. Por tal motivo, dejé de asistir a ese hospital y de tomar el tratamiento, por lo que nuevamente me broté de llagas de una manera tan impresionante que mi familia y yo, en medio de la desesperación y el sufrimiento, decidimos buscar otra alternativa.
Fue entonces cuando acudí al Centro Medico Adaptógenos ubicado en Santa Mónica, donde fui atendida por la Dra. Gladis Vargas, quien se abocó íntegramente a mi caso.
Hoy en día, después de transcurridos 8 meses desde que comencé el tratamiento con adaptógenos, mi salud se ha recuperado notablemente: ha mejorado la condición de mi piel y mi calidad de vida en general, y me siento muy agradecido con los resultados tan satisfactorios que he obtenido gracias a la Medicina Sistémica. Por esa razón he querido servirles de testimonio, para dar a conocer a la población que los
tratamientos sistémicos si funcionan.
Olga de la Rosa.
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