Sra. Rosalia Morocoima
Ama de Casa
Los accidentes cerebro vasculares (ACV) corresponden a una interrupción del suministro de sangre a cualquier parte del cerebro, lo cual puede suceder cuando: Un vaso sanguíneo que lleva sangre al cerebro resulta bloqueado por un coágulo de sangre y se denomina accidente cerebrovascular isquémico.
Un vaso sanguíneo se rompe, causando filtración de sangre dentro del cerebro y se denomina accidente cerebrovascular hemorrágico. La hipertensión arterial es la causa más frecuente. El riesgo para esta condición también se incrementa con la edad, antecedentes familiares de la enfermedad, consumo de tabaco, alcohol, cocaína o píldoras anticonceptivas, diabetes, colesterol alto y enfermedad cardiaca.
El pronóstico a largo plazo de un ACV depende de la extensión del daño cerebral, la presencia de problemas médicos asociados y la probabilidad de recurrencia. De aquellos que sobreviven a un accidente cerebrovascular, muchos presentan discapacidades a largo plazo, y aproximadamente 90% no recupera todas sus funciones.
En los Centros Médicos Adaptógenos se han atendido exitosamente muchos pacientes que padecen esta enfermedad, quienes han recibido combinaciones de adaptógenos que incrementan sus niveles de energía, que modulan los mecanismos que regulan el funcionamiento corporal (la Inteligencia biológica) y que mejoran la estructura y función de los órganos.
Estas combinaciones sistémicas actúan sinérgicamente, disminuyendo el desorden celular (la entropía) pues aportan orden al desorden (entropía negativa), logrando así la mejoría de mu-chas enfermedades degenerativas crónicas, como los ACV.