Cuando ocurren daños irreversibles de la función renal, los enfermos no pueden eliminar las sustancias tóxicas de desecho que su organismo produce diariamente, por lo que estas sustancias se acumulan en la sangre. Por medio de la diálisis de la sangre (hemodiálisis) y de la diálisis peritoneal, su sangre debe ser purificada, caso contrario, las sustancias tóxicas producirán alteraciones de las funciones de otros órganos y sistemas, como convulsiones, somnolencia, coma, náuseas, vómitos, hemorragias gastrointestinales, hipertensión arterial, arritmias cardiacas y trastornos metabólicos que pueden producir la muerte.
La diálisis es un procedimiento molesto, lento, tedioso y costoso y no está exento de complicaciones. Para lograr la desintoxicación sanguínea es necesario colocar un catéter en el sistema circulatorio o en la cavidad abdominal, los cuales pueden infectarse con facilidad.
Sin embargo, la Medicina Sistémica logra disminuir, y en muchos casos evitar, la realización de este procedimiento, mediante la correcta utilización de adaptógenos, que no producen efectos secundarios adversos.
Estas plantas superiores disminuyen la absorción gastrointestinal de toxinas, mejoran las funciones depuradoras del hígado y los riñones, incrementan la eliminación de sustancias tóxicas a través de la orina y las evacuaciones y aumentan los niveles de energía del paciente. De esta manera disminuyen la necesidad de purificar la sangre por medio de la diálisis y las complicaciones que este procedimiento puede causar.
Desde la creación de los Centros Médicos Docentes Adaptógenos, hemos tratado exitosamente a numerosos pacientes con enfermedades renales terminales que requerían de diálisis, disminuyendo el número de procedimientos realizados. Por ello recomendamos a las personas que sufren ésta u otras enfermedades crónicas, que acudan a los Centros Médicos Adaptógeno, donde serán atendidos por médicos especialistas en medicina sistémica que ya han tratado otros casos similares.