Los pacientes que padecen gota crónica pueden presentar episodios de dolor agudo intenso repetitivo.
Aunque no conocemos con exactitud las causas que producen esta enfermedad, sabemos que diferentes agentes agresores físicos, químicos, biológicos o emocionales pueden afectar la Inteligencia biológica que regula y controla todas las funciones corporales. La pérdida del control ejercido por la Inteligencia biológica conduce a un defecto metabólico que provoca una sobreproducción de ácido úrico o lleva a una reducción en la capacidad del riñón para eliminarlo.
Los episodios agudos de gota se caracterizan por dolor e inflamación intensa, que aparecen bruscamente de noche y que comprometen una o pocas articulaciones. Cuando se presentan varios episodios de gota cada año, ocurren los síntomas de gota crónica, tales como: limitación de la movilidad y deformidades causadas por el depósito de cristales de ácido úrico en los tejidos cartilaginosos, tendones y tejidos blandos. Los cristales de ácido úrico también pueden depositarse en los riñones, conduciendo al paciente a la insuficiencia renal crónica.
Este es el caso de Félix Q., un paciente masculino de 43 años de edad, quien padece esta enfermedad desde hace varios años. Los intensos dolores articulares lo obligaron a permanecer en silla de ruedas y, luego de diversos tratamientos y varias hospitalizaciones, decidió buscar una alternativa más efectiva.
Félix acudió al Centro Médico Adaptógenos de Carrizal, donde fue atendido por el Dr. José Gregorio Giadas, médico venezolano especializado en Medicina Sistémica. El Dr. Giadas prescribió nuestras combinaciones herbarias con la intención de disminuir el dolor e inflamación y disminuir los niveles de ácido úrico.
Los resultados no tardaron en apreciarse. Luego de un mes de tratamiento sistémico, Félix acudió a control mostrando signos evidentes de mejoría: ya puede pararse e intenta caminar, importante disminución del volumen de ambas manos, no presenta dolor, y sus ulceraciones se han cicatrizado.