Cerca de 20% de las personas mayores de 65 años desarrollan esta enfermedad.
La mácula es la parte de la retina que permite distinguir los detalles finos en el centro del campo de la visión. Entre la retina y la coroides se encuentra una capa llamada epitelio pigmentario, la cual se encarga de filtrar los nutrientes que llegan a la retina, impidiendo el paso de aquellos que pudieran ser dañinos.
Aunque no conocemos las causas que originan la degeneración macular, sabemos que diferentes agentes agresores biológicos, químicos, físicos (como el cigarrillo) o emocionales pueden afectar la Inteligencia biológica que regula y controla todas las funciones corporales. Cuando se alteran los mecanismos regulatorios, el organismo no puede impedir que se descomponga el epitelio pigmentario, por lo que algunos elementos perjudiciales atacan la retina causando su adelgazamiento (forma “seca”, 70-90% de los casos) o la forma “húmeda” caracterizada por la formación de nuevos vasos sanguíneos, filtración de líquido, depósitos opacos y eventualmente tejido cicatrizal que impide la visión.
El médico oftalmólogo es el profesional más idóneo para establecer un diagnóstico preciso, sin embargo, en la mayoría de los casos no puede ofrecer un tratamiento que mejore la enfermedad y únicamente puede detectar nuevos cambios visuales antes de que se presenten daños significativos. En las primeras etapas de la forma húmeda de la enfermedad puede aplicar cirugía láser o terapia fotodinámica, pero estos tratamientos no son curativos.
Por otra parte, varios estudios clínicos realizados en hospitales de Francia, Alemania, Italia y los EEUU, demuestran que dos adaptógenos: el Vaccinium myrthillus (Arándano negro) y el Ginkgo biloba pueden mejorar, y en algunos casos revertir, la degeneración macular.
Los principios activos del Vaccinium –los antocianósidos- poseen afinidad por el epitelio pigmentario de la retina y producen la dilatación de los vasos sanguíneos, reducción de su permeabilidad y aceleran su regeneración, por lo que incrementan el flujo sanguíneo y mejoran la visión.
Los flavonol-glicósidos y los ginkgólidos del Ginkgo biloba aumentan el flujo sanguíneo retiniano, mejorando la visión.
Aunque estos adaptógenos constituyen tratamientos sencillos, consideramos que todo tratamiento debe ser supervisado por médicos experimentados. Por ello, recomendamos a las personas que sufren degeneración de la mácula u otras enfermedades crónicas o de difícil tratamiento, que acudan a los Centros Médicos Adaptógeno, donde serán atendidos por médicos especialistas en Medicina Sistémica que ya han tratado exitosamente numerosos casos similares.