Los opositores de Luis Pasteur, reconocido químico francés quien desarrolló la microbiología, virología e inmunología, catalogaron sus teorías como "ridícula ficción". Sus detractores, envidiosos miembros de la Academia de Medicina de Francia, rechazaron sus descubrimientos alegando en contra de la idea de que algo exterior al organismo humano pudiera ser causante de enfermedades.
Por su obstinación, ignorancia y ambición declararon que los métodos de Pasteur eran ineficaces y peligrosos y lo atacaron en repetidas ocasiones. A pesar de ello, la verdad prevaleció.
De la misma manera, los detractores de los éxitos de la Medicina Sistémica prefieren ignorar lo que está a su vista o intentan restarle valor.
Por ejemplo, en las enfermedades crónicas del hígado, donde la medicina convencional carece de tratamientos efectivos, la Medicina Sistémica ha demostrado producir la mejoría clínica en el 91,2% de los casos y una mejoría en la calidad de vida en el 96,4% de los pacientes, sin producir efectos secundarios adversos de importancia.