La Medicina Sistémica sostiene que la causa principal de las enfermedades degenerativas crónicas es el desorden orgánico (entropía) que ocurre por la alteración negativa de la Inteligencia biológica, ordenadora de todas las funciones. Agentes infecciosos atípicos, como el micoplasma y agentes tóxicos (como muchos medicamentos), pueden alterar la Inteligencia inmune, desencadenando una reacción de auto-destrucción articular.
El tratamiento convencional de la artritis reumatoide incluye fármacos anti-inflamatorios como los derivados de la cortisona y otros medicamentos sintéticos, que alivian los síntomas pero no curan la enfermedad.
Por el contrario, pueden producir complicaciones gastrointestinales, muerte súbita, infarto al miocardio, angina inestable, accidentes cerebro vasculares, trombosis periférica y otros efectos secundarios importantes.
En los Centros y Unidades Médicas Adaptógenos indicamos adaptógenos que estimulan la Inteligencia celular y mejoran la estructura y función de las articulaciones afectadas (su Organización). Entre estos destacan varias plantas que disminuyen la entropía y tienen efectos iguales a los de los anti-inflamatorios sintéticos, pero que no producen efectos adversos, tales como: Harpagophytum procumbens (Uña del Diablo), Morinda citrifolia (Noni), Hydrastis canadensis, Tríbulus terrestris y Uncaria tomentosa (Uña de Gato).
Estas plantas, en correcta combinación con otros productos naturales que incrementan la Energía celular, producirán alivio de los síntomas, la mejoría o curación de la enfermedad y una dramática mejoría en la calidad de vida de los pacientes que padecen artritis reumatoide. Así quedó demostrado en el reciente “1er. Congreso Internacional de Medicina Sistémica”.