Introducción
Un nuevo milenio ha comenzado, mientras la humanidad continúa luchando por una mayor longevidad y mejor calidad de vida. Enfermedades relacionadas con la afectación de la Inteligencia Inmune, tales como el Cáncer y el Sida, se resisten a ser controladas y cobran tributo a la humanidad, desafiando los tratamientos dirigidos a su erradicación, siendo causas frecuentes de mortalidad en personas de todas las edades.
Un novedoso tratamiento natural destinado a incrementar la Inteligencia Inmune -la Inmunoterapia- contribuye efectivamente a combatir este tipo de enfermedades.
Es bien conocido que la Inteligencia Inmune se encuentra suprimida en pacientes con cáncer; además, la quimioterapia que se utiliza para combatirla puede disminuir la efectividad del sistema inmune de defensas. Por otra parte, son bien conocidos los efectos originados por el Virus de la Inmunodeficiencia humana (VIH) sobre la inmunidad celular y humoral del organismo.
La Inteligencia Inmune puede ser estimulada con plantas medicinales, de forma tal que ejecute sus funciones naturales de eliminación de tejidos anormales y agentes agresores. Las herramientas de la inmunoterapia son sustancias que mejoran la Inteligencia Inmune del sistema. Las plantas con propiedades inmunoestimulantes se denominan inmunocéuticos, y pueden ser incluidas en la categoría general de nutracéuticos.
Las propiedades medicinales de algunas plantas medicinales son conocidas desde hace más de cinco milenios, pero no fue hasta los últimos años que la tecnología fue capaz de aislar los principios activos inmunoestimulantes y antineoplásicos de estas plantas. Una vez conocidas, las sustancias fueron evaluadas en modelos animales antes de ser aplicadas a seres humanos. Algunas de estas sustancias han demostrado gran potencia, mejorando considerablemente los mecanismos inmunológicos encargados de combatir las células malignas y proteger al organismo de las infecciones.
En contraposición a la farmacoterapia sintética, en la cual se utilizan sustancias químicas individuales, los inmunocéuticos ejercen sus efectos a través de acciones aditivas o sinérgicas de varios compuestos que actúan en diferentes sitios y a través de distintos mecanismos de acción. Esto resulta de particular importancia cuando se consideran los efectos adversos asociados a la utilización de una sola sustancia química sintética que no existe en la naturaleza y por ende es extraña al organismo y resistente a su metabolismo orgánico (xenobiótico).
La efectividad de los inmunocéuticos se fundamenta en la interacción sinérgica de los numerosos principios activos que contienen las plantas medicinales, lo que ha sido documentado. El tema de múltiples principios activos que ejercen su efecto de manera aditiva o sinérgica tiene su origen en el papel funcional de los principios activos secundarios en la supervivencia de las plantas. Los principios activos secundarios actúan como sustancias de defensa cuya combinación posee efectos aditivos o sinérgicos en múltiples sitios, lo que no solamente asegura la efectividad contra un amplio rango de patógenos, también disminuye las probabilidades de desarrollar resistencia o respuestas adaptativas.
Por otra parte, la Primera Regla de Oro de la Medicina Sistémica establece que toda fórmula herbaria debe contar siempre con un adaptógeno primario que incremente los niveles energéticos del paciente mejorando así sus condiciones generales, acompañado de una o más adaptógenos secundarios, que actúan directamente sobre el órgano o sistema afectado.
Muchas de las formulaciones herbarias contienen pequeñas cantidades de principios activos por lo que, generalmente, se deben utilizar en grandes dosis. Además, diferentes adaptógenos pueden producir efectos terapéuticos similares pero cuando se consumen simultáneamente se logra potenciar sus beneficios. En vista de la ausencia de efectos secundarios adversos de estas plantas, no existe ninguna contraindicación para el uso simultáneo de varios adaptógenos.
Un modelo del uso correcto de plantas medicinales es la tradicional herbolaria asiática, en la que el médico ofrece numerosas plantas para ser utilizadas simultáneamente en el tratamiento de una o varias enfermedades. Los médicos tradicionales chinos no prescriben una sola planta, generalmente recomiendan combinaciones de 8 a 15 hierbas, debido a que en combinación logran mayor efecto terapéutico (refuerzo mutuo).
A primera vista, y bajo los conceptos de la farmacoterapia tradicional, el uso de tantos productos para el tratamiento de una sola enfermedad parece exagerado, sin embargo, cuando se toma en cuenta la resistencia a los tratamientos convencionales que exhiben enfermedades severas como el cáncer o el sida, el tratamiento herbario luce como una alternativa razonable y con alta probabilidad de éxito.
Nadie puede garantizar la cura del cáncer con una sola planta o sustancia; sin embargo, no se puede negar que la combinación de plantas individualmente reconocidas por su acción antitumoral podría ser un tratamiento y quizás una cura válida para el cáncer; la solución que la humanidad ha venido buscando desde hace muchos años.
En Japón, China y otros países asiáticos existe una tendencia considerablemente avanzada hacia la integración de agentes inmunoestimulantes con la cirugía, quimio y radioterapia para el tratamiento del cáncer. En estos países las preparaciones con plantas medicinales constituyen un recurso terapéutico contra el cáncer desde hace siglos. En los países occidentales, el manejo proactivo del cáncer ha sido relegado, a pesar del fracaso de la medicina convencional para curar neoplasias comunes y la asequibilidad de excelentes evidencias clínicas que soportan el uso de productos inmunocéuticos. En un futuro muy cercano, los dogmas desaparecerán para dar paso a la inmunoterapia con adaptógenos, mejorando así la calidad de vida y la tasa de supervivencia de los pacientes con cáncer o sida.
Una de las causas frecuentes de muerte en el paciente con cáncer son las metástasis, que ocurren con o sin invasión de los tejidos vecinos por los tumores. La cirugía comúnmente reduce la masa tumoral y la quimio y radioterapia a menudo reducen los tumores y minimizan su invasividad y metástasis. Sin embargo, estas terapias tóxicas invariablemente afectan la Inteligencia Inmune del huésped y pequeñas cantidades de células malignas sobreviven los mejores esfuerzos para erradicarlas. La capacidad de mejorar la Inteligencia Inmune para que actúe contra los tumores y sus metástasis, al mismo tiempo que se potencia la capacidad de destrucción de la quimioterapia y se disminuyen sus efectos adversos, convierte a la inmunoterapia con plantas medicinales en una opción clínicamente atractiva para los oncólogos que realmente desean lo mejor para sus pacientes.
Los adaptógenos se comparan favorablemente con otros modificadores de las respuestas biológicas, tales como: la vacuna BCG, OK-432, células LAK o citokinas purificadas (como interferones, factor de necrosis tumoral, o Interleukina-2). Todas estas sustancias son capaces de causar efectos secundarios, como fiebre, escalofríos, erupciones, edema, artralgias, hipotensión arterial, insuficiencia cardíaca congestiva o toxicidad a nivel del sistema nervioso central. Los adaptógenos no producen ningún efecto adverso y ningún tipo de intolerancia, lo que los convierte en inmunocéuticos de primera elección en el manejo del cáncer. De hecho, los médicos progresistas los han utilizado desde hace años.
En los Centros Médicos de Adaptógenos hemos evidenciado la mejoría de un gran número de pacientes con cáncer o sida, con el uso de INMUNOLOGIX; lamentablemente también hemos visto a pacientes en estadios muy avanzados de su enfermedad, en los cuales la respuesta a los tratamientos convencionales (radioterapia, quimioterapia y cirugía) resultan inefectivos. En estos pacientes, la respuesta a nuestras combinaciones herbarias ha mejorado la calidad de vida.
Los perfiles riesgo-beneficio y costo-beneficio de los adaptógenos son superiores a los fármacos antineoplásicos y anti-retrovirales. Además de que su administración durante períodos prolongados es segura, mejoran los niveles de energía del paciente, aceleran la recuperación de la médula ósea afectada, protegen y recuperan las funciones hepáticas, disminuyen los efectos secundarios de las terapias anticancerosas y antiretrovirales, al mismo tiempo que incrementan la sensación de bienestar.
Los adaptógenos están ganando rápidamente respeto como terapias inmunoestimulantes y energizantes efectivas. Estudios demuestran que mejoran la calidad de vida en más del 80 % de los pacientes con cáncer o sida.
El aumento de la sobrevida que alcanzan los pacientes tratados por cáncer o sida con estas plantas medicinales superiores, es de gran importancia clínica. Utilizadas en combinación, tienen el potencial de prolongar la supervivencia.
Las combinaciones de adaptógenos, ofrecen esperanzas a los pacientes con cáncer o sida. Sus principios activos contribuyen a mantener la homeostasis, y son potentes inmunoestimulantes que no producen fenómenos auto-inmunes. Son seguros, clínicamente probados y ofrecen un perfil casi perfecto de riesgo-beneficio. Por ello, resultan imprescindibles para cualquier paciente con cáncer, sida u enfermedades caracterizadas por la depresión inmune. Indicaciones
Tratamiento coadyuvante del cáncer, SIDA y otras enfermedades que cursan con depresión inmune
Contraindicaciones
No debe ser utilizada durante el embarazo o cuando se sospeche su existencia.
Efectos secundarios
Ocasionalmente puede producir malestar gástrico o náuseas. Esto puede evitarse disolviendo el contenido de las cápsulas en Yogurt u otros alimentos. Dosis recomendada:
Se recomienda ingerir 10 cápsulas con el desayuno y 10 cápsulas con el almuerzo, durante períodos prolongados.
Presentación: Envase con 600 cáps. de 700 mg. |