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Sulfato de Glucosamina y Sulfato de Condroitin
 
 
 

El tratamiento exitoso de la osteoartritis y otras enfermedades articulares degenerativas debe controlar efectivamente el dolor y detener o retardar la progresión de la enfermedad. Datos bioquímicos y farmacológicos combinados a estudios clínicos en humanos demuestran que el sulfato de glucosamina satisface ambos criterios. El rol primario del sulfato de Glucosamina en la detención o retardo de la degeneración articular parece deberse directamente a su habilidad para actuar como un sustrato esencial de y estimular la síntesis de glucosaminoglicanes y de la estructura de de ácido hialurónico necesario para la formación de proteoglicanes que se encuentran en la matriz estructural de las articulaciones. De manera similar, el sulfato de Condroitin aporta sustratos adicionales para la formación de una matriz articular saludable. Las evidencias científicas también soportan que la administración oral de sulfato de condroitin en los casos de enfermedad articular, reduce los síntomas y los requerimientos de anti-inflamatorios no esteroideos.
 
El uso combinado de sulfatos de glucosamina y condroitin en el tratamiento de las enfermedades articulares degenerativas se ha popularizado extensamente en los últimos años.

La Glucosamina es el bloque fundamental necesario para la biosíntesis de varios tipos de compuestos, que incluyen: glucolípidos, glucoproteínas, glucosaminoglucanes (anteriormente llamados mucopolisacáridos), hialuronato y proteoglucanos. Como componente de estas macromoléculas, la glucosamina juega un papel esencial en la síntesis de las membranas celulares, tejido conectivo, superficies articulares, tendones, ligamentos, líquido sinovial, piel, uñas, vasos sanguíneos, válvulas cardíacas y matriz ósea. También es requerida para la formación de lubricantes y agentes protectores como la mucina y secreciones mucosas respiratorias y digestivas.

El tejido conectivo está formado principalmente por colágeno y proteoglicanes. Estos últimos proveen el marco para el colágeno y mantienen el agua, aumentando la flexibilidad y resistencia a la compresión requerida para contrarrestar el estrés físico. Los bloques de construcción para el colágeno son aminoácidos tales como: prolina, glicina y leucina; sin embargo, los bloques de construcción para todos los proteoglicanes son amino-azúcares. La Glucosamina es el bloque de construcción necesario como precursor de toda síntesis de monoaminosacáridos y ácido hialurónico, la columna vertebral de los proteoglicanos.

El cartílago articular está formado por células incluidas en una matriz de colágeno fibroso dentro de un gel agua-proteoglican. La integridad de esa matriz es crucial para las propiedades biomecánicas del cartílago articular. Los proteoglicanes son grandes macromoléculas formadas por un núcleo proteico al que se adhieren múltiples cadenas de glucosaminoglicanes y oligosacáridos. El sulfato de Condroitin es un tipo de glucosaminoglican necesario para la formación de proteoglicanes que se encuentran en el cartílago articular.
Bioquímica y metabolismo del sulfato de Glucosamina

La Glucosamina (2-amino-2-deoxi- alfa-D-glucosa) y la galactosamina son los dos hexosamino-azúcares (azúcares aminados de 6 carbonos) que se encuentran en las células animales. Estructuralmente, la glucosamina es una molécula de glucosa modificada por reemplazo de un grupo OH por un grupo NH3 que se encuentra en la segunda molécula de carbono (C-2). La Glucosamina es un amino monosacárido producido por el organismo por combinación de glutamina con fructosa, a través de la acción enzimática de la glucosamino sintetasa.

Se encuentra en muchos tejidos y secreciones corporales y es el principal sustrato de monoaminosacáridos necesarios para la síntesis de macromoléculas, tales como ácido hialurónico. Se cree que el papel de la glucosamina es potenciado por la presencia de sulfato, que también es un componente esencial de los proteoglicanes.

La síntesis de glucosamina comienza con la reorganización estructural de la glucosa-6-fostato a fructosa-6-fostato para facilitar la interacción con glutamina. La glucosamino sintetasa facilita la transferencia de un grupo amida (NH3) de la glutamina a la fructosa-6-fosfato. La enzima simultáneamente isomeriza este compuesto para formar glucosamina. La molécula resultante es la precursora de todas las hexosaminas y sus derivados. Luego, la glucosamina es acetilada por la coenzima A, formando N-acetil-glucosamina (NAG), que posteriormente se convierte en N-acetilgalactosamina o en N-acetilmanosamina. La glucosamina y sus derivados pueden incorporarse a todas las macromoléculas que requieran monoaminosacáridos.

La glucosamina es una molécula pequeña (pm 179) y muy hidrosoluble, por lo que es absorbida con facilidad por las células intestinales por medio de transporte activo. En los seres humanos, cerca del 90 % de la glucosamina administrada como dosis oral de sulfato de glucosamina, es absorbida rápidamente. No se conoce si la molécula se absorbe intacta o sufre algún proceso de degradación.1-3
Luego de su ingestión la glucosamina se concentra en el hígado, desde donde puede seguir tres vías diferentes: incorporarse a las proteínas plasmáticas, ser degradada a moléculas de menor tamaño o ser utilizada para otros procesos de biosíntesis.1 La eliminación de la glucosamina es principalmente urinaria, aunque una pequeña parte de la glucosamina o sus metabolitos son eliminados por las heces.2,3

La glucosamina es rápidamente incorporada al cartílago articular, que es el tejido que concentra más glucosamina.1,3

Bioquímica y metabolismo del sulfato de Condroitin

Los sulfatos de condroitin, junto a los sulfatos de dermatan, keratan y heparan, son compuestos clasificados como glicosaminoglicanes. El sulfato de condroitin se forma principalmente por combinación de diversos residuos sulfatados y no-sulfatados del ácido glucurónico y de la n-acetil-galactosamina, en una cadena polisacárida. A pesar de que muchas referencias hacen alusión a los sulfatos de condroitin como si se trataran de una sustancia homogénea, sus cadenas de polisacáridos se componen de varios disacáridos estructuralmente similares, siendo los más abundantes los sulfatos de condroitin A y C (condroitin-4-sulfato y condroitin-6-sulfato). La diferencia entre estos dos compuestos corresponde a la ubicación de la molécula de sulfato (SO3-). El sulfato de condroitin A es un disacárido formado por ácido glucurónico y N-acetilgalactosamina, que tiene la molécula de sulfato adherida al grupo R en el carbono (C-4) de la N-acetilgalactosamina; en cambio, el sulfato de condroitin C tiene el grupo sulfato adherido al grupo R en el carbono (C-6) de la N-acetilgalactosamina.

En la cadena de condroitin sulfato es también posible que existan residuos disacáridos del ácido glucurónico y de N-acetIlgalactosamina con un grupo sulfato como grupo R en el Segundo carbono (C-2) del ácido glucurónico y con cualquier combinación de grupos sulfatos unidos al grupo R en C-2, C-4y C-6 de cualquier componente del disacárido. Debido a la variedad bioquímica de los disacáridos (basada en el número y posición de los grupos sulfato y en el porcentaje de disacáridos similares) que comprenden la estructura primaria de las cadenas de polisacáridos, el sulfato de condroitin es un grupo heterogéneo de compuestos que poseen diferentes masas moleculares y densidades de carga. Esta capacidad de tener estructuras similares con una estructura primaria variable, permite que el sulfato de condroitin tenga funciones biológicas especializadas en cada organismo viviente.

El sulfato de condroitin actúa como un componente de los proteoglicanes, macromoléculas que contienen muchas moléculas de glicosaminoglicanes unidos a una larga cadena de ácido hialurónico. Para poder unir los glicosaminoglicanes a la columna vertebral de ácido hialurónico, los glicosaminoglicanes se anclan a un aminoácido (serina, treonina o asparagina).

El destino metabólico de las dosis orales de sulfato de condroitin es controversial. Conte y colaboradores prepararon muestras marcadas radioactivamente que administraron por vía oral a perros y ratones. Más del 70% de la radioactividad fue absorbida y fue subsecuentemente encontrada en orina y tejidos. La mayor cantidad de radioactividad absorbida se asoció con moléculas de masa molecular menor o igual a la N-acetilgalactosamina. Esta radioactividad aumentó con el tiempo y se mantuvo elevada. Luego de 24 horas, alcanzó altos niveles en el intestino delgado, hígado y riñones (órganos responsables de la absorción, metabolismo, degradación y eliminación del compuesto). Cantidades relativamente altas de radioactividad fueron encontradas en tejidos que utilizan aminosacáridos, tales como cartílago articular, tejido sinovial y tráquea.7

Conte y colaboradores también ofrecieron condroitin sulfato por vía oral a voluntarios sanos en una dosis diaria de 0,8 g o en dos dosis diarias de 0,4 g. Aunque ambos esquemas de dosificación aumentaron las concentraciones plasmáticas de moléculas asociadas con el condroitin sulfato, los resultados indicaron que la administración oral de la dosis de 0,8 g fue más efectiva. También midieron algunos parámetros bioquímicos (ácido hialurónico y glicosaminoglicanes sulfatados) para demostrar si la administración oral de sulfato de condroitin impactaba el líquido sinovial de personas con osteoartritis. Sus resultados indican que el tratamiento podría modificar estos parámetros. Las concentraciones de ácido hialurónico aumentaron y, aunque la concentración total de glicosaminoglicanes sulfatados no se modificó, se observó una tendencia hacia glicosaminoglicanes de menor masa molecular. Estos autores sugieren que "...por lo menos parte del material de baja masa molecular presente en el líquido sinovial después de 5 días de tratamiento corresponde a condroitin sulfato exógeno....."7

La absorción intacta del sulfato de condroitin luego de una dosis oral es otro tema controversial. Los libros de fisiología mencionan que las moléculas de gran masa molecular no pueden atravesar intactas las mucosas gástrica e intestinal. Sin embargo, los datos de laboratorio demuestran que por lo menos 8,5% de una dosis oral puede ser absorbida intacta bajo ciertas circunstancias. De todas formas, los beneficios del sulfato de condroitin parecen ser resultado directo del aumento en la disponibilidad de bloques de construcción de monosacáridos (ácido glucurónico y N-acetilgalactosamina) creados por la hidrólisis del sulfato de condroitin en moléculas más pequeñas durante la digestión y absorción.
Mecanismo de Acción

El sulfato de Glucosamina estimula la síntesis e inhibe la degradación de proteoglucanes y estimula la regeneración del daño al cartílago articular inducido experimentalmente.8-9 Algunos expertos consideran que el sulfato de Glucosamina promueve la incorporación de azufre al cartílago articular.10

El sulfato de Glucosamina no parece ser efectivo en la inhibición de la ciclooxigenasa y las enzimas poteolíticas relacionadas con la inflamación.11 Aunque protege contra el edema inducido por carragenina, dextran y formalina en los modelos experimentales, no fue efectivo en contrarrestar el edema provocado por mediadores específicos del proceso de inflamación, tales como bradikinina, serotonina o histamina. A diferencias de los AINE, que actúan a través de inhibición de la ciclooxigenasa y modifican la síntesis de prostaglandinas, el mecanismo de acción del sulfato de Glucosamina parece relacionarse a su capacidad de estimular la síntesis de proteoglicanes necesarios para estabilizar las membranas celulares y aumentar la sustancia basal intracelular.9,12

En vista de que el mecanismo de acción antiinflamatorio del sulfato de glucosamina es diferente al de los AINE, es posible que ambos tengan un efecto sinergístico en el alivio de algunos procesos inflamatorios. La evidencia indica que el tratamiento combinado utilizando glucosamina y diclofenac, indometacina o piroxicam puede disminuir las cantidades de AINE requeridas para producir un resultado antiexudativo. 13

El mecanismo de acción del sulfato de condroitin es probablemente similar al del sulfato de glucosamina, ya que también provee un sustrato para la síntesis de proteoglicanes. Bassleer y colaboradores demostraron, in vitro, que ambos compuestos comparten un efecto estimulador sobre la producción de proteoglicanes por condrocitos articulares humanos.14 Karzel yLee reportan que tanto los derivados de glucosamina como los de condroitin pueden influenciar el crecimiento in vitro y el metabolismo de los glicosaminoglicanes, promoviendo un aumento significativo de los glicosaminoglicanes en la matriz extracelular del cartílago al mismo tiempo que inducen un aumento en la secreción de glicosaminoglicanes de la superficie de los osteocitos hacia el medio de cultivo.8

Diversos estudios indican que los sulfatos de glicosaminoglicanes de bajo peso molecular ofrecen actividad anti-artrítica. Kalbhen reporta que la aplicación intraarticular o intramuscular de estos compuestos reduce significativamente la intensidad y progresión de la degeneración articular.15 Glade reportó que estos compuestos pueden estimular la síntesis neta de colágeno y glicosaminoglicanes por tejidos equinos normales y artríticos. En sus investigaciones, los sulfatos de glicosaminoglicanes también inhibieron la rata de degradación del colágeno y de los glicosaminoglicanes en los cultivos celulares.16

Algunas evidencias sugieren que parte de la actividad de los sulfatos de glucosamina y condroitin se relaciona con los residuos de azufre que se encuentran en estos compuestos. El azufre es un nutriente esencial para la estabilización de la matriz de tejido conectivo. Por este motivo, se ha propuesto que las moléculas de glucosamina y condroitin contribuyen a los beneficios terapéuticos del azufre en las enfermedades articulares degenerativas.

van der Kraan y colaboradores estudiaron los efectos de bajas concentraciones de sulfato sobre la síntesis de glicosaminoglicanes en el cartílago patelar de la rata, in vivo e in vitro. La depleción de sulfato resultó en una disminución de la síntesis de glicosaminoglicanes.17 Los mismos autores reportan que la tasa de síntesis de sulfatos de glicosaminoglicanes en cartílago articular humano es sensible a pequeños cambios en las concentraciones fisiológicas de sulfatos. Una reducción en la concentración de sulfato de 0.3 mM a 0.2 mM resultó en una reducción del 33% en la síntesis de glicosaminoglicanes. 18

Los experimentos en animales indican que los tejidos afectados por artritis tienen una elevada demanda y recaptación de glicosaminoglicanes totales y glicosaminoglicanes monosulfatados, polisulfatados y no-sulfatados.19 Estos experimentos también indican una elevada incorporación de sulfato radioactivo en especimenes de hueso y cartílago durante el proceso de artritis inducida.20 En un artículo escrito en 1934, Senturia reporta que la administración de azufre a pacientes con artritis y condiciones reumáticas contribuye a detener la degeneración articular.21
Investigación clínica en Osteoartritis

El uso primario del sulfato de glucosamina es el tratamiento de las enfermedades articulares degenerativas. Aunque muchos estudios han comparado al sulfato de glucosamina con placebo, en los trabajos donde se comparó con anti-inflamatorios no esteroideos (AINE) la reducción del dolor a largo plazo fue mayor en los pacientes que recibieron sulfato de glucosamina.7-11

Como se comentó en la sección sobre mecanismos de acción, el sulfato de glucosamina tiene muy poco efecto anti-inflamatorio directo y no ha demostrado ser capaz de actuar como analgésico. En cambio, actúa directamente deteniendo la progresión y promoviendo la regeneración de la matriz articular, estimulando la producción de proteoglicanes.

Síntomas como dolor, sensibilidad e inflamación articular generalmente mejoran luego de un período de 6-8 semanas de administración oral de sulfato de glucosamina.7-13 Para la mayoría de los pacientes, es razonable esperar una reducción sintomática entre 50-70 %.7 La mejoría obtenida con sulfato de glucosamina generalmente se mantiene por 6 a 12 semanas, luego de finalizar el tratamiento.12
Reichelt y colaboradores demostraron la eficacia de inyecciones intramusculares de sulfato de glucosamina en estudios doble ciego, placebo controlados sobre 155 pacientes con osteoartritis de la rodilla. Dos veces por semana se aplicaron inyecciones con 400 mg, durante 6 semanas, reportando una respuesta favorable en 55% de los pacientes vs. 33% de los pacientes del grupo control.22 Durante el estudio de 12 meses, el sulfato de glucosamina mostró actividad condroprotectiva, que fue significativa después de los primeros tres meses de tratamiento.23 Hehne y colaboradores trataron a 68 pacientes con degeneración de la articulación de la rodilla leve a moderada mediante inyecciones de sulfato de glucosamina intraarticular por seis semanas. Dos tercios de los pacientes respondieron favorablemente al tratamiento, mejorando el dolor en cerca de 80%, y mostrando signos de mejoría de la sinovitis en cerca de 66% de los casos. Los autores comentaron que el sulfato de glucosamina mostró un efecto superior, particularmente en individuos con artritis leve, logrando mejoría del dolor en 90% de los casos. 24

En un estudio placebo controlado, un grupo de pacientes con enfermedades crónicas degenerativas recibió 400 mg de sulfato de glucosamina por vía parenteral diariamente por siete días. Al finalizar las inyecciones continuaron tratamiento con 500 mg por vía oral 3 veces por día, durante 2 semanas. Los síntomas mejoraron rápidamente durante el tratamiento parenteral (disminución del 58% en los síntomas), con una reducción adicional de los síntomas en los individuos que continuaron el tratamiento oral. 25 Crolle y D'Este, utilizando un protocolo similar, reportaron los mismos resultados favorables en cuanto a la mejoría de los síntomas. Además, observaron mejoría funcional significativa en el grupo tratado con sulfato de glucosamina, el cual mejoró su velocidad de marcha en 72%.26

Un estudio abierto sobre la efectividad del sulfato de glucosamina en al artritis, conducido por 252 médicos sobre 1183 pacientes, los cuales recibieron 500 mg de sulfato de glucosamina por vía oral 3 veces por día, durante un período de 50.3 +/-14.4 (rango 13-99) días, fue juzgado como efectivo por los médicos en 58,7% de los pacientes y como "suficiente" en un 36% adicional (para un total de casi 95% de respuesta positiva al tratamiento). En base a los criterios objetivos utilizados, solo 5,3% de los pacientes presentaron una respuesta considerada como "insuficiente" Los resultados indicaron que el dolor producido por los movimientos activos y pasivos se redujo y el dolor en reposo, de pie y durante el ejercicio mejoró progresivamente durante el período de tratamiento. Tapadinhas y colaboradores notaron que los pacientes con artritis del hombro y codo mostraron las mejores respuestas (75% afirmó sentirse bien y solo 1% juzgó la respuesta como "insuficiente"), mientras que los casos con artritis poliarticular y artritis de la cadera mostraron la pero tasa de respuesta (43% y 49%, respectivamente) por lo que podrían requerir tratamientos más prolongados. La mejoría se mantuvo durante 6-12 semanas luego de finalizar el tratamiento.27

Veinticuatro pacientes con osteoartritis de rodilla fueron asignados aleatoriamente a un grupo de tratamiento (500 mg oral 3 veces por día) o placebo, durante 6-8 semanas. Se reportó mejoría significativa del dolor, sensibilidad e inflamación articular, en el grupo que recibió tratamiento. Los resultados fueron confirmados por los médicos, quienes comentaron que la eficacia del producto fue "excelente" en todos los pacientes que recibieron sulfato de glucosamina, y "pobres"en el grupo placebo.28

Cuarenta y un pacientes con el diagnóstico de osteoartritis unilateral de la rodilla se asignaron aleatoriamente a dos grupos, para recibir sulfato de glucosamina (500 mg 3 veces por día) o ibuprofen (400 mg 3 veces por día) durante 8 semanas. Los índices de dolor disminuyeron en ambos grupos, pero el grupo tratado con ibuprofen mostró una reducción del dolor más dramática durante las primeras dos semanas del tratamiento; sin embargo, los índices de dolor se estabilizaron en ese momento, sin que se reportara mayor reducción. Aunque la reducción del dolor no fue tan rápida para los pacientes tratados con sulfato de glucosamina, luego de 4 semanas de tratamiento la reducción del dolor fue mayor en este grupo que en el grupo tratadocon ibuprofen. En contraposición a los pacientes tratados con ibuprofen, la administración continua de sulfato de glucosamina resultó en la continuación de la disminución de los índices de dolor, durante las 8 semanas de tratamiento.29 Rovati y colaboradores reportaron, de manera similar, que la administración de sulfato de glucosamina fue más efectiva que el placebo y de efecto comparable al ibuprofen para el tratamiento de la osteoartritis de rodilla.30

El sulfato de condroitin ha demostrado producir resultados favorables en los casos de artritis, aunque en muchos de los trabajos de investigación se utilizó por vía parenteral. También ha demostrado su eficacia utilizado por vía oral. Sobre la base de datos metabólicos, este efecto probablemente se deba a resultado de productos de degradación del sulfato de condroitin (ácido glucurónico y N-acetilgalactosamina) ya que, como mucho, solo 8% del sulfato de condroitin se absorbe intacto.

Una formulación con sulfato de condroitin ha sido ampliamente utilizada en medicina veterinaria en Europa, durante las dos últimas décadas, para el tratamiento de enfermedades articulares degenerativas. Esta formulación se administra directamente en la articulación afectada para mejorar las propiedades funcionales del cartílago y estimular el metabolismo del cartílago. El efecto de esta sustancia por vía intraarticular o intramuscular ha sido investigado también en seres humanos con osteoartritis de cadera. Los pacientes recibieron 6 inyecciones con 125 mg/0,5 ml intraarticular o 10 inyecciones con 125 mg/0,5 ml IM. Se observó reducción del dolor y mejoría de la función y movilidad de la articulación tratada. Estos resultados fueron similares, independientemente del método de administración. 31

El sulfato de condroitin también produce mejoría de los síntomas en los casos de artritis, independientemente de la vía de administración. Su administración por vía oral (800 mg/día) durante dos años a pacientes con osteoartritis de las manos, produjo influencias positivas sobre el dolor articular.32

En un estudio doble ciego, placebo-controlado con sulfato de condroitin en 40 pacientes con artritis de rodilla, los pacientes recibieron 50 inyecciones intramusculares (una inyección dos veces por semana, durante 25 semanas). Se evaluaron los siguientes síntomas: dolor espontáneo, dolor al cargar objetos, dolor con la movilización pasiva y dolor a la presión. El análisis de los resultados indicó una mejoría estadísticamente significativa en todos los síntomas evaluados.33 Oliviero y colaboradores también reportaron efectos favorables tanto en la reducción del dolor como en la mejoría de la movilidad cuando se administró sulfato de condroitin (por vía oral o por vía intraarticular) a ancianos con degeneración articular. 34 En un estudio abierto, multicéntrico, de fase IV, 61 pacientes con osteoartritis de la cadera, rodilla o articulaciones digitales, recibieron sulfato de condroitin por vía oral, durante 3 meses. Estos pacientes recibieron AINES concurrentemente durante el período evaluado. La co-administración de sulfato de condroitin logró una reducción del 72% de la dosis efectiva de AINES requerida para aliviar el dolor.35

Morreale y colaboradores condujeron un estudio clínico aleatorio, multicéntrico, doble ciego para evaluar la eficacia del sulfato de condroitin por vía oral en comparación con diclofenato sódico en pacientes con osteoartritis de las rodillas. Durante el primero mes, un grupo de pacientes recibió 50 mg de diclofenato sódico y 400 mg de placebo tid. Desde el segundo hasta el tercer mes, estos pacientes recibieron solo 400 mg de placebo tid. El segundo grupo recibió 50 mg de placebo (en lugar del diclofenac) y 400 mg de sulfato de condroitin tid durante el primer mes. Desde el segundo hasta el tercer mes, estos pacientes recibieron solo 400 mg de sulfato de condroitin tid. Los pacientes tratados con diclofenac mostraron una rápida reducción de los síntomas clínicos, sin embargo, los síntomas reaparecieron rápidamente al descontinuar el tratamiento. Los pacientes tratados con sulfato de condroitin mostraron una respuesta más lenta al tratamiento, pero la mejoría se mantuvo hasta por 3 meses luego de descontinuar el tratamiento. 36

Mazieres y colaboradores condujeron un estudio doble-ciego, aleatorio, placebo-controlado, diseñado para evaluar la efectividad del sulfato de condroitin, en 120 pacientes con osteoartritis de las rodillas y caderas. Los pacientes recibieron 200 mg de sulfato de condroitin por vía oral qid durante 3 meses. Al finalizar el tratamiento, los pacientes que recibieron sulfato de condroitin utilizaron significativamente menos AINES y la evaluación indicó una mejoría de sus síntomas.37
Dosis. Toxicidad

La dosis letal 50 (LD50) para sulfato de glucosamina no ha logrado establecerse, ya que dosis sumamente elevadas (5.000 mg/kg oral, 3.000 mg/kg IM y 1.500 mg/kg IV) no producen mortalidad en ratas o ratones. 38 Tapadinhas y colaboradores evaluaron la tolerabilidad del tratamiento con sulfato de glucosamina en 1.208 pacientes; 1062 (88%) de estos pacientes no reportaron ningún efecto secundario adverso. En el resto de los casos, los efectos adversos fueron de carácter leve y revirtieron al descontinuar el tratamiento.27
Efectos secundarios

Síntoma % de pacientes
Epigastralgia 3,48
Acidez 2,73
Diarrea 2,48
Náusea 1,16
Dispepsia 0,99
Vómitos 0,83
Mareos 0,83
Estreñimiento 0,66
Pesadez gástrica 0,50
Reacciones cutáneas 0,33
Cefalea 0,33
Anorexia 0,25
Dolor abdominal 0,25
Meteorismo 0,17
Somnolencia 0,17
Insomnio 0,08
Edema 0,08
Taquicardia 0,08

El sulfato de glucosamina ha sido suministrado a pacientes con osteoartritis que sufren otras condiciones, incluyendo enfermedades circulatorias, hepáticas, pulmonares, diabetes y depresión sin que ocurriera interferencia con el curso de estas enfermedades ni con los fármacos utilizados para su tratamiento.26

La dosis usual de sulfato de glucosamina es 500 mg por vía oral, 3 veces por día, durante un mínimo de seis semanas. La mayoría de pacientes se beneficiarán del uso de cursos de tratamiento repetitivo, ya que la mejoría obtenida se mantiene por un promedio de 6-12 semanas luego detener las 6 semanas de tratamiento. Dado que su uso por períodos prolongados es seguro, la administración continua resulta apropiada.

La obesidad se ha relacionado con respuestas menores al sulfato de glucosamina. 27 No se ha determinado si dosis mayores de sulfato de glucosamina producirían mejores resultados clínicos en individuos con obesidad, sin embargo, esta estrategia es segura y podría producir mejores resultados clínicos. Las evidencias también indican que los pacientes con úlcera péptica activa y aquellos que reciben diuréticos muestran respuestas terapéuticas menores y tienden a presentar mayor incidencia de efectos secundarios adversos. 27

El sulfato de condroitin es bien tolerado por vía oral y no se han reportado signos ni síntomas de toxicidad. 7 Cerca del 3% de los pacientes reportan náusea o molestias gastrointestinales leves luego de la administración oral de sulfato de condroitin.34 Al igual que con el sulfato de glucosamina, los resultados obtenidos con sulfato de condroitin no son permanentes, por lo que se sugieren ciclos repetitivos para producir los mejores resultados. La dosis usual es de 400 mg dos veces por día, sin embargo, una dosis diaria de 800 mg parece ser igualmente efectiva, basada en datos farmacoquinéticos.

Aunque la información sobre el uso de las combinaciones de sulfato de glucosamina con sulfato de condroitin es limitada, en los actuales momentos no existe ninguna razón para sospechar que esta combinación aumente la incidencia de efectos secundarios adversos. Tampoco existe información que indique la dosis óptima de cada sustancia, cuando se administran concurrentemente.
Conclusiones

El sulfato de glucosamina juega un papel en la síntesis de proteínas estructurales (membranas celulares, colágeno, matriz ósea, etc), agentes lubricantes y protectores (mucina, secreciones mucosas), moléculas transportadoras, moléculas inmunológicas (inmunoglobulinas, interferón), hormonas (gonadotropina, TSH, TRF), enzimas (proteasas, nucleasas, etc.) y lectinas.

Se considera que el tratamiento con sulfato de glucosamina normaliza la biosíntesis de sustratos requeridos para restaurar las capacidades funcionales articulares. El tratamiento exitoso de la osteoartritis debe controlar el dolor efectivamente y debería retardar o revertir la progresión de la enfermedad. Datos bioquímicos y farmacológicos, junto a estudios en animales y humanos demuestran que el sulfato de glucosamina puede satisfacer ambos criterios. A pesar de que el tratamiento con sulfato de glucosamina no produce la dramática reducción del dolor que se asocial con los AINES, su capacidad de reducir el dolor es consistente y progresiva, lo que resulta en una mejoría a largo plazo de la enfermedad.

El sulfato de condroitin es un componente integral de los proteoglicanos, esenciales para la integridad estructural y funcional de las articulaciones. Los hallazgos actuales indican que la administración oral de sulfato de sulfato de condroitin es útil en el tratamiento de la osteoartritis, reduciendo sus síntomas y disminuyendo los requerimientos de AINES. En vista de que solo un pequeño porcentaje del sulfato de glucosamina se absorbe intacto, gran parte del efecto clínico parece ser resultado de la absorción de los residuos constitutivos de ácido glucurónico y N-acetilgalactosamina que forman la cadena polisacárida del sulfato de condroitin. Aunque los sulfatos de glucosamina y condroitin a menudo se administran concurrentemente, no hay suficiente información que demuestra que esta combinación produce mejores resultados que el sulfato de glucosamina solo.
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