El crecimiento del hígado o hepatomegalia es un signo común que antecede principalmente a la cirrosis hepática, causada por alcoholismo o como secuela de hepatitis A o B, pero que también puede indicar la presencia de algún tipo de leucemia, parásitos, tumores, anemias, insuficiencia cardiaca o enfermedad cardiaca congénita, además de otros trastornos metabólicos, según informó Julio Mercado Castruita, coordinador de atención médica del Instituto Mexicano de los Seguros Sociales.
Se puede advertir la presencia del crecimiento hepático por algunos signos como: fatiga o cansancio, hipoglucemia o baja concentración de glucosa en la sangre, que produce sensación de sed, así como nerviosismo, sudor, temblor de las manos, hambre, confusión, dolor de cabeza, ictericia (coloración amarillenta de la piel), orinas oscuras color café y heces fecales de aspecto amarillo u ocre.
Explicó que también se debe observar que cuando el hígado se agranda al punto de permitir su palpación, ya se puede pensar en una hepatomegalia.
Este abuso del alcohol, explicó, altera células del hígado y se van muriendo, aunque el hígado tiene la capacidad de regenerar las zonas afectadas, va dejando lóbulos, por lo que si el alcoholismo persiste, el tejido del hígado se hará fibroso y las células ya no podrán regenerarse. Contrario al primer síntoma, el hígado empieza a disminuir de tamaño, lo cual significa que se desarrolló una cirrosis hepática, que puede llevar a la muerte.
El Dr. Mercado Castruita dijo que, desafortunadamente, este problema es frecuente en zonas rurales e indígenas, aún en niños y adolescentes, debido a que los padres acostumbran a sus hijos desde muy pequeños a tomar bebidas alcohólicas y esto, aunado a una mala higiene por la falta de drenaje y letrinas, puede causar enfermedades virales como hepatitis, que representan un grave peligro para esta población.
Los menores también pueden padecer de hepatomegalia por otras causas, como el Síndrome de Reye, que se presenta después de una infección de las vías respiratorias superiores o de una varicela, por los tres tipos de hepatitis, abscesos hepáticos, síndrome de Torch o infección materna que afecta al feto en gestación o por obstrucción biliar.
Por último, recordó que el hígado es la víscera más voluminosa del cuerpo y una de las más importantes en cuanto a la actividad metabólica del organismo. Desempeña funciones únicas y vitales, como la síntesis de proteínas o asimilación, elaboración de la bilis necesaria para la digestión y absorción de las grasas, tiene una función desintoxicante y funciona como almacén de vitaminas y glucógeno.