Según los autores de una reseña publicada en " Journal of Applied Toxicology ", se sabe que las sustancias químicas que imitan el estrógeno, que se produce naturalmente en el organismo, afectan el riesgo de cáncer de mama. Además, hay evidencia de que las sales de aluminio, que corresponden al 25% del volumen de algunos antitranspirantes, pueden penetrar a través de la piel, en donde pueden imitar el estrógeno.
"Debido a que se sabe que el estrógeno tiene que ver con el desarrollo y evolución del cáncer de mama humano, cualquier componente ambiental que tenga actividad del estrógeno y que penetre al seno humano, en teoría podría influir sobre el riesgo de cáncer de mama femenino", ha asegurado la Dra. Philippa Darbre, de la University of Reading , (Reino Unido), autora del informe.
Debido a que los antitranspirantes se aplican en las axilas, la exposición a las sales de aluminio se concentra cerca de los senos. Lo que es más, las mujeres muchas veces se aplican antitranspirantes inmediatamente después de afeitarse las axilas, lo que significa que la piel podría resultar dañada y menos capaz de protegerse contra las sales de aluminio.
"Es razonable preguntarse si es el aluminio el que podría influir sobre el cáncer de mama", ha indicado la Dra. Darbre.
Las sales de aluminio de los antitranspirantes no son la única preocupación, anota. Fumar tabaco introduce el elemento cadmio en el organismo, el cual se puede recolectar en el tejido mamario. El cadmio se puede unir a los receptores de estrógeno e influir sobre su acción. Existe evidencia de que la acumulación de cadmio podría aumentar el riesgo de cáncer de mama.
"Por sí mismos, estos agentes podrían no tener efectos significativos, pero necesitamos determinar qué sucede cuando varios actúan en conjunto, pues podría ser que tuviera un efecto significativo sobre enfermedades como el cáncer de mama", ha manifestado la Dra. Darbre.