El estudio, realizado por investigadores del Centro Médico Cedars-Sinaí y la Universidad de California en Los Ángeles (EEUU), fue publicado en la revista 'Cancer Research', y demostró que este componente del ají (chile) provocó que aproximadamente 80% de las células de cáncer de próstata siguieran los mecanismos moleculares que conducen a la muerte celular programada (apoptosis).
El tamaño de los tumores de próstata tratados con capsaicina fue la quinta parte de los tumores no tratados.
Según Sören Lehman, autor principal del estudio, "la capsaicina tuvo un profundo efecto antiproliferativo sobre las células humanas de cáncer de próstata en cultivo y también redujo de forma destacable el desarrollo de los tumores de próstata formados por las líneas humanas celulares que crecían en ratones".
Lehman estimó que la dosis de extracto de chile con la que se alimentaba a los ratones era equivalente a proporcionar 400 miligramos de capsaicina tres veces a la semana a un hombre de algo más de 90 kilogramos, aproximadamente entre tres y ocho chiles "habanero"' frescos, dependiendo del contenido de capsaicina de los chiles.
Los pimientos del tipo "habanero" son los que tienen un mayor contenido de capsaicina, según el índice específico para evaluar el grado de picante conocido como escala Scoville. Estos chiles, nativos de Yucatán, suelen contener más de 300.000 unidades Scoville.
La variedad más popular de jalapeño procedente de Oaxaca (México) y el sudeste de los Estados Unidos, contiene entre 2.500 y 5.000 unidades Scoville.
Los científicos observaron que la capsaicina inhibió la actividad de un mecanismo molecular, el NF-kappa Beta, que participa en los sistemas celulares que conducen a la apoptosis, o muerte celular, en muchos tipos de células.
Los expertos explican que la apoptosis es un fenómeno celular normal que se produce en muchos tejidos gracias al que se mantiene un equilibrio entre las células nuevas de reemplazo y aquellas que son más viejas o están ya deterioradas. En contraste, señalan los autores, las células cancerígenas intentan ser inmortales y a menudo evaden la apoptosis a través de la mutación o desregulación de los genes que participan en el proceso.
El extracto de estos chiles también frenó el crecimiento de las células del tumor de próstata mediante la regulación de los receptores de andrógenos, las proteínas activadas por esteroides que controlan la expresión de determinados genes asociados al crecimiento.
El componente picante de los chiles redujo además la formación del antígeno prostático específico (PSA), una proteína que a menudo es producida en altas cantidades por los tumores de próstata y que puede señalar la presencia del tumor en hombres.