vida moderna tiene el más alto precio para los hombres: les genera niveles de estrés que complican su vida familiar y dañan directamente su salud sexual.
La salida es simple: hay que acudir al médico y, en la mayoría de los casos, es posible recuperar, si no toda la tranquilidad, por lo menos una vida sexual sana.
La encuesta internacional de sexualidad masculina "El sexo y el hombre moderno", aplicada a 8 mil 500 hombres de nueve países (México, España, Brasil, Canadá, Italia, Francia, Suecia, Inglaterra y Alemania), descubrió que el factor que más apaga el deseo sexual es el estrés.
"Los problemas en la relación y un sentimiento de no cubrir las expectativas de la pareja, ya sea sexuales u otras, conjurados con el estrés, reducen de manera importante el placer sexual del hombre moderno", indica el estudio.
Las dificultades sexuales tienen todo tipo de efectos en la calidad de vida del mexicano: dañan su relación de pareja, su ámbito familiar y hasta hay mermas en su capacidad laboral. El hombre "vive un proceso de aislamiento como una forma de defensa", dijo Eusebio Rubio Aurioles, presidente de la
Asociación Mexicana para la Salud Sexual .
Una consecuencia común del estrés y otros factores del estilo de vida es la disfunción eréctil, definida por el andrólogo Lauro Gómez Guerra como una merma en la capacidad sexual que impide al varón tener relaciones sexuales satisfactorias. "Al reducirse la capacidad sexual, se reduce también su calidad de vida y se interfiere en sus relaciones personales", dijo.
A nivel mundial, se estima que 152 millones de varones la padecen; la encuesta indica que 55 por ciento de los mexicanos entre 40 y 70 años la tienen en algún grado.
"En ese segmento de la población mexicana, prácticamente uno de cada dos tiene un problema de disfunción eréctil. Hablamos de cinco y medio a seis millones de mexicanos", dijo Gómez Guerra.
A su vez, Rubio Aurioles dijo que también de diez a 15 por ciento de los jóvenes han padecido en alguna ocasión problemas de este tipo, episodios asociados más al estrés, a dificultades con la pareja o a problemas psicológicos.
"Pero se trata de una llamada de alerta, porque repercute a futuro; tiene un impacto en la calidad de vida y en la manera en como se crece sexualmente", dijo el presidente de la Asociación Mexicana para la Salud Sexual.
Gómez Guerra coincide con esta apreciación. "Ir al médico para atenderse por una posible disfunción eréctil es importante, porque sin importar la edad, es un signo premonitorio de otras enfermedades como infartos al miocardio, accidentes cerebrovasculares, hipertensión, diabetes, colesterol alto"...
El andrólogo dijo que por fortuna la cultura mexicana ha empezado a cambiar. "Hace unos ocho años, menos del 0.1 por ciento de los hombres mexicanos acudían a consulta", dijo Gómez Guerra. "Hoy lo hacen casi de un diez a 12 por ciento.
"Lo que queremos comunicar es que hay medios para seguir disfrutando la vida en pareja".
Siete de cada diez problemas de disfunción eréctil son de origen orgánico. Dos tienen causas mixtas, orgánicas y psicológicas, y uno es casi exclusivamente psicológico.
Debe señalarse que las irregularidades sexuales no son exclusivamente masculinas. 49% de las mujeres que asisten a consulta reportan algún tipo de disfunción, principalmente anorgasmia.