Desde hace algún tiempo se sabe que la actividad física disminuye las probabilidades de desarrollar cáncer de mama, pero que sucede con el ejercicio luego que se ha diagnosticado la enfermedad? Prevendrá recurrencias?
La actividad física se ha relacionado con menores niveles circulantes de estrógenos, ¿mejorará la evolución del cáncer al realizar ejercicios? Un estudio reportado en el JAMA (Journal of the American Medical Association) ha tratado de esclarecer estas importantes interrogantes, y resumimos sus hallazgos aquí.
Las mujeres estudiadas fueron 3.000 enfermeras a quienes se había diagnosticado cáncer mamario estadios I, II, o III entre 1984 y 1988. Ellas fueron controladas hasta su muerte o hasta Junio 2002 (lo que ocurriera primero).
Las enfermeras rellenaron cuestionarios con preguntas sobre la cantidad de ejercicio realizado, tipo de actividad, intensidad y promedio de horas por semana. Estos datos fueron posteriormente analizados utilizando métodos estadísticos.
Se demostró que el mayor beneficio ocurrió en las mujeres que realizaron el equivalente a caminar 3 a 5 horas a la semana a velocidad promedio. Aumentar la frecuencia o intensidad del ejercicio no incrementó los beneficios.
El riesgo relativo de recurrencia del cáncer o muerte por esa causa fue menor en las mujeres que hicieron ejercicio. El sobrepeso al momento del diagnóstico o la ganancia de peso luego del diagnóstico se relacionó con menor sobrevida.
La actividad física no es solo para la persona con sobrepeso o enfermedades cardiovasculares. Las víctimas de cáncer mamario también pueden beneficiarse del ejercicio moderado realizado regularmente. Caminar a paso normal por 3 a 5 horas semanales ofrece los mejores resultados y, obviamente mejora la moral y la calidad de vida.