Una de cada tres personas en el mundo tiene algún tipo de artritis. Aunque hay más de 100 tipos diferentes de artritis, la mayoría se caracteriza por el dolor, rigidez e hinchazón de las articulaciones que puede llevar a la pérdida del movimiento o función de las articulaciones afectadas
Sin embargo, con el diagnóstico y tratamiento apropiados, los síntomas de la artritis se pueden controlar, el daño a las articulaciones se puede limitar o prevenir y el movimiento y la flexibilidad puede mejorarse.
El dolor de las articulaciones puede hacerle querer mantenerlas inmóviles y evitar actividades que aumentan el dolor. Sin embargo, limitar el uso de sus coyunturas hará que con el tiempo las articulaciones, ligamentos y músculos pierdan flexibilidad (amplitud de movimiento) y se debiliten. La inactividad también puede acortar y endurecer los músculos, causando que sienta más dolor y rigidez, impidiéndole que haga las cosas que quiere hacer.
El ejercicio regular le ayuda a mantener móviles las articulaciones, reducir el dolor, restaurar y conservar la fortaleza y flexibilidad protegiéndole de daño adicional. El ejercicio también puede:
- incrementar su coordinación y resistencia;
- mejorar su capacidad para efectuar tareas cotidianas (como caminar o subir escaleras);
- aumentar la energía;
- reducir la fatiga; y
- conducir a mejorar la autoestima y sentido del éxito.
La calmante calidez y flotabilidad del agua caliente crea un ambiente seguro, ideal para el alivio del dolor y rigidez de la artritis mejorando el rango de movimiento de las articulaciones afectadas.
Un método de usar el agua para ayudarle a tratar la artritis, es hacer ejercicio en una piscina o jacuzzi, o con hidroterapia.
Hacer ejercicio en agua caliente aumenta su temperatura corporal, causando que los vasos sanguíneos se dilaten e incremente la circulación. El ejercicio acuático es una forma suave de ejercitar los músculos y las articulaciones. El agua soporta las articulaciones, disminuye la tensión y permite libre movilidad además de proveer resistencia media para ayudar a fortalecer los músculos.
Usar un jacuzzi tiene un beneficio adicional: el masaje. Las turbinas liberan una mezcla de agua caliente y aire, dando masaje a su cuerpo y ayudándole a relajar los músculos rígidos. Hable con su doctor para saber si la hidroterapia es adecuada para usted.
La natación se recomienda de dos a tres veces por semana, en sesiones de una hora. Los participantes ejecutan ejercicios aeróbicos, de amplitud de movimiento y de fortalecimiento ya sea en secciones profundas o bajas de la piscina, y no es necesario saber nadar.
Sin embargo, este programa no reemplaza el tratamiento médico o ejercicios terapéuticos. Acudir a la clase de ejercicios acuáticos le da la oportunidad de practicar en agua caliente bajo la supervisión de un instructor especializado.