En algunas personas de la tercera edad, una pérdida de peso de causas inexplicables podría ser indicador de que se encuentran en fases tempranas de la enfermedad de Alzheimer, según muestra un estudio publicado en "Neurology", realizado por investigadores del Centro Médico de la Rush University, Chicago (EE.UU.). Según este trabajo, a mayor pérdida de peso, mayores probabilidades de sufrir la citada enfermedad degenerativa.
"Se sabe que las personas con Alzheimer pierden peso y masa corporal después de ser diagnosticada la enfermedad", indicó Dallas W. Anderson, responsable de estudios sobre demencias del Programa de Neurociencia y Neuropsicología del citado centro.
En la investigación participaron 820 personas, cuyos pesos y alturas se registraron al inicio del estudio para determinar su masa corporal. Todos los participantes eran mayores de 65 años, siendo la mayoría blancos y con ancestros europeos.
Cuando comenzó el estudio, ninguno tenía demencia, y su Índice de Masa Corporal (IMC) medio era de 27,4. Durante el periodo siguiente, el 18,4% (151) de los pacientes desarrolló Alzheimer. Analizando los resultados, los científicos descubrieron que los que rebajaron su IMC en una unidad por año (alrededor de 2 kg.) tenían un riesgo de un 35% mayor de sufrir la enfermedad que aquellos que no habían registrado cambios en su masa.
Asimismo, vieron que la pérdida de medio kilo de peso estaba asociada con un incremento del 5% en el riesgo de padecer la patología.
A la vista de los resultados, los autores del trabajo consideran que la pérdida de masa corporal podría añadirse a la lista de síntomas que los médicos utilizan para predecir el riesgo de un paciente de sufrir Alzheimer.
Neurology 2005;65:892-897