Utilizar nuestro propio sistema inmune para frenar la progresión de un tumor; es decir, "explotar los mecanismos del sistema inmunitario que nos defienden de microorganismos patógenos e intentar redirigirlos para que identifiquen y destruyan las células tumorales". Así define la inmunoterapia del cáncer Ignacio Melero, del Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA), de la Clínica Universitaria de Navarra, y organizador del simposio " Inmunología e Inmunoterapia del cáncer ", recientemente celebrado en Pamplona, España.
En el evento, que reunió a más de 140 expertos internacionales, se pusieron de manifiesto los últimos avances realizados en este campo. Entre ellos, el perfecto complemento que supone la inmunoterapia para las terapias convencionales, especialmente para la quimioterapia. "Todos pensábamos que no era posible combinar las estrategias de inmunoterapia con terapia convencional, pero la evidencia empírica indica lo contrario. No sólo sus efectos se suman, sino que cooperan entre sí y el efecto neto final es multiplicativo, es un efecto sinérgico, "explicó Melero . De esta forma los especialistas demostraron en un ensayo clínico, en el que participaron pacientes con linfoma folicular, que estas dos técnicas son compatibles. "Lo que se ha conseguido demostrar es que los pacientes vacunados no recidivan, no vuelve a aparecer el linfoma tras quimioterapia; en los pacientes que no reciben inmunoterapia o que no tienen una respuesta inmunitaria frente a ella la recidiva es constante y ocurre en el cien por cien de los casos", señaló este especialista.
Aunque, por el momento, el beneficio clínico que reflejan los resultados de los estudios realizados es pequeño, los datos demuestran que la inmunoterapia es eficaz en el manejo de la enfermedad mínima residual. En esta fase, en la que la enfermedad existe pero es indetectable con las actuales técnicas de diagnóstico, las terapias inmunológicas pueden alargar el tiempo de recidiva y en algunos casos, inhibirla completamente. " Podríamos decir que el sistema inmunitario no es bueno para matar a la primera célula tumoral presente en el organismo, pero sí es extraordinariamente eficaz, en algunas ocasiones, para eliminar la última célula", destacó Melero. La importancia de estos hallazgos reside en que las terapias convencionales, aunque son capaces de destruir tumores, no pueden alterar el pronóstico de la enfermedad, ya que las células tumorales acaban multiplicándose y provocando la recidiva.