Expertos en neurología de Rush University Medical Center pusieron a prueba la teoría de que un mayor grado de soledad, o de percepción de aislamiento, aumentaba el riesgo de demencia.
En una investigación que siguió a los sujetos durante cuatro años, diagnosticaron la enfermedad en 76 ancianos residentes en el área de Chicago y previamente libres de demencia. Los investigadores comprobaron que aquellos que se sentían más solos tenían 2,1 veces más probabilidades de desarrollar el mal que quienes experimentaban un menor grado de soledad, según el estudio incluido en los Archives of General Psychology . Tendían a tener más edad, ser de sexo masculino, con menores ingresos familiares, un menor nivel de función cognitiva, un mayor nivel de soledad y discapacidad y un menor nivel de actividad social y cognitiva, comprobaron los investigadores.
El centro Rush reclutó a 823 personas con una edad promedio de 81 años . Dos tercios vivían en hogares para retirados, algo menos de un tercio en viviendas unifamiliares y 4 % en geriátricos. Tres cuartos del grupo estudiado estaba compuesto por mujeres.
Para establecer el grado de soledad, los investigadores les preguntaron a los participantes si experimentaban "una sensación de vacío".