Nadie ha podido explicar aún cómo funcionan exactamente. Pero lo que sí han demostrado algunos estudios es que esos medicamentos aumentan la presión arterial y aceleran el ritmo cardíaco. Según el análisis preliminar de millones de historiales médicos que realizó el equipos de expertos, se comprobó que había riesgo de arritmias e infartos tanto en niños como adultos.
DEBATE SOBRE ESTIMULANTES
Con esos datos, los expertos tomaron una decisión que sorprendió a la FDA. Pidieron que se coloque en los paquetes una caja negra avisando de los riesgos, la más seria señal de advertencia en EEUU --y la más detestada por las farmacéuticas--. Aunque la recomendación no obliga a la FDA , reabre el debate sobre los estimulantes, un negocio de 2.600 millones de euros al año en el país.
En EEUU se extienden cada año 30 millones de recetas para estos fármacos. La mayoría son para niños, ya que el 10% de los menores estadounidenses de 10 años son medicados para tratar el déficit de atención. La escalofriante cifra incomoda a muchos, incluyendo a Steve Nissen, un cardiólogo de Cleveland y uno de los investigadores. "Nadie dice que no hay niños que son desesperadamente disfuncionales y necesitan estos fármacos, pero no son el 10% de los niños de 10 años --aseguró--. Lo que quiero es que a los médicos les tiemble un poco la mano antes de extender una receta".
Empresas farmacéuticas y numerosos psiquiatras y psicólogos destacan que los posibles efectos cardiovasculares no están probados.