Investigadores de la Universidad de Michigan descubrieron esta relación mientras estudiaban los efectos a largo plazo del alcoholismo sobre la estructura y función cerebral. A pesar de que el alcoholismo, sin duda alguna, se relaciona con daño cerebral, el hábito de fumar exacerbó el problema, especialmente en aquellas personas que fuman por muchos años.
La combinación de alcoholismo y cigarrillos, mantenida durante años, se asoció con los menores Coeficientes de Inteligencia (IQ) y habilidades cognoscitivas. Aunque existe una relación entre alcoholismo y hábitos tabáquicos con menor funcionamiento neurológico, los investigadores consideran que lo mismo sucede en personas que no consumen alcohol del todo.
Pero si usted no se preocupa por su salud, por lo menos considere el efecto de su hábito sobre las personas que lo rodean, que las hace más susceptibles a padecer neumonía, bronquitis y otras enfermedades.
La mejor manera para dejar de fumar es la abstinencia completa, no la reducción gradual, aunque esto puede ser difícil para muchos. Existen muchas estrategias efectivas, una de ellas son las “Escuelas para dejar de fumar”, como la que podrá visitar a través de este enlace:
http://escuelas.consumer.es/web/es/dejardefumar/online/pag0401.php