Noche de viernes. Empieza el fin de semana. Hay que pasarlo bien. Una copa puede ser un buen comienzo. Pero la segunda no tarda en llegar. Todo sea por pasarlo bien. Quizás una pastilla de éxtasis ayude. Sin embargo, no es un cóctel muy recomendable. Y menos aún si se añaden más ingredientes. Porque hay quien contrarresta los efectos de las drogas con más drogas. Sobre todo, si de lo que se trata es de no fallar en la cama. Cada vez más jóvenes recurren a fármacos contra la disfunción eréctil para estar a la altura.
La moda proviene de EE UU, donde el consumo entre los 18 y los 40 años se ha triplicado desde que Viagra naciera en 1998. Medicamentos como éste se convierten así en una pastilla más para prolongar la fiesta. A la par que los poppers o las anfetaminas. Y, como estos, también circulan tanto en discotecas como en clubes. Sin olvidar, claro, el escaparate de Internet.
«No sólo no abandonan las drogas, sino que sus posibles limitaciones para rendir en la cama se las quitan con otra droga. Esto hace que se acaben enganchando y se conviertan en unos esclavos de la pastilla. El problema es que cuando lo intentan dejar, caen en la ansiedad y la pérdida de autoestima al no poder normalizar la situación», sostiene el médico y sexólogo Pedro Villegas. Por experiencia, sabe que no son hechos aislados y asegura que han aumentado las consultas y dudas derivadas del consumo de estas sustancias.
A su juicio, el miedo al ridículo y los alardes de virilidad son las principales motivaciones. «Chicos de apenas quince años aspiran a convertirse en una especie de actores porno y eso, a la larga, daña su organismo», advierte Villegas, que añade que muchos se preguntan si «volverán a ser normales».
Diseñados exclusivamente para los pacientes con disfunción eréctil, estos fármacos potencian el efecto muscular relajante del óxido nítrico, una sustancia que el cuerpo segrega durante la excitación sexual y que permite un aumento del flujo sanguíneo en el pene. Son la esperanza de muchos pacientes incapaces de dar la talla en la cama, pero también la de muchos que buscan un rendimiento extra con su pareja.
«Es lo que se conoce como el fenómeno del atleta sexual, alguien que se ayuda para quedar bien con el levante de esa noche», considera el urólogo Antonio Martín, quien incluso ha recibido casos en su consulta de personas que fingen tener problemas de erección para conseguir la receta.
A su juicio, el consumo de este tipo de medicamentos no debe realizarse sin supervisión médica. La ingesta de Viagra presenta contraindicaciones en caso de ser diabético y de tener problemas coronarios o sida. Y es incompatible con aquellos fármacos que contengan nitratos. En este sentido, puede llegar a ser mortal.