El licopeno, una sustancia que aparece en el tomate, aparece como uno de los principales productos protectores del desarrollo de un cáncer de próstata.
Pero no el único. Como ocurre en la mayoría de los tumores oncológicos la dieta es fundamental: «hay que tomar una dieta baja en grasas saturadas y calcio y rica en tomate, soja y vitamina E», explica el doctor Maximino Lozano, especialista en Urología . El tomate , para ser un efectivo protector, ha de ser ingerido en salsa, no en zumo . «El licopeno se activa con la cocción », recalca y aunque el tomate natural es bueno es más efectivo cocido.
Un estudio realizado por la Universidad de Harvard revela que el consumo de entre 6 y 7 miligramos de licopeno puede reducir hasta en 20% el riesgo de padecer un tumor de próstata . Una porción ( 60 gramos ) de puré de tomates , que puede formar parte de una comida o la salsa que acompaña un alimento aporta 10 miligramos de licopeno.
Las causas del cáncer de próstata permanecen desconocidas, pero se apuntan algunos factores de riesgo: la edad avanzada, la ingesta elevada de grasas, el sedentarismo, los antecedentes familiares (hay agregaciones familiares de casos semejantes a las que suceden en los cánceres de mama y colorrectales) y la raza (negra). La mejor prevención es llevar una dieta equilibrada, ejercicio moderado, y realizar periódicamente un test de PSA a partir de los 50 años. (El tumor sólo presenta síntomas como sangrado o dolor al miccionar en sus fases avanzadas).