En la actualidad, destacan en el mercado dos medicamentos: el Xenical y el Reductil. El primero inhibe una enzima denominada lipasa pancreática, que ayuda a realizar la digestión. Evita que se absorba un porcentaje de las grasas ingeridas, para que el paciente las expulse en las deposiciones.
El segundo es un psicofármaco que se encarga de aplacar el apetito. Ambos implican la obligación de disfrutar una vida saludable y siempre requieren cierta "vigilancia médica", explica el doctor Gonzalo Martín Peña, endocrino y especialista en nutrición del hospital Ruber Internacional.
Efectos secundarios
"El mal uso de estos medicamentos produce efectos secundarios desagradables", señala el doctor, quien añade que "incluso bien administrados pueden tener consecuencias perjudiciales".
El principal efecto adverso del Xenical es una diarrea de grasa. "Si se consume de forma prolongada y sin seguir los consejos médicos puede afectar a la absorción de las grasas y de algunas vitaminas, como la D, fundamental para asimilar el calcio", afirma Martín Peña.
Reductil puede acarrear problemas de hipertensión. Su consumo obliga al médico a una mayor vigilancia sobre el paciente.
Una de las principales consecuencias de la obesidad es la hipertensión , por lo que este tratamiento puede convertirse en un arma de doble filo. Esta circunstancia llevó a las autoridades italianas a retirar este fármaco de las farmacias. " Cuando lo recetamos aconsejamos a los pacientes que se realicen pruebas periódicas de tensión arterial y que en caso de comprobar alguna variación, nos avisen. No obstante, deben acudir a consulta de forma mensual", indica el doctor Camilo Silva, endocrino de la Clínica de Navarra.
Tratamiento
Los médicos insisten en que el método más efectivo es el ejercicio: "Se trata de el único modo de quemar calorías y de mejorar la capacidad física. No sólo ayuda a perder peso, sino que también permite moldear la silueta", señala Martín Peña que insiste en que con estos medicamentos sólo se puede perder el 5% del peso durante la dieta. "No existen medicamentos milagro. Hay que llevar una vida saludable", concluye el docto Silva.