El estudio fue realizado en la Universidad de Celal Bayar de Izmir (Turquía), por la Dra.Selda Bereket Yucel y colaboradores. Se tomo un grupo de 70 luchadores, entre 18 y 30 años de edad y se les pregunto si habían sufrido lesiones (contagio por vía sanguínea). Un tercio aproximado refirió haber tenido heridas sangrantes o supurantes durante entrenamiento y las competiciones, por otra parte casi la mitad dijo haber tenido sangrado practicando otras actividades.
En ningún luchador se encontró anticuerpos del virus de la hepatitis. Pero en la sangre de nueve de los luchadores (13%), se detectó el virus, lo que indica que eran portadores de una infección oculta, refiere la autora. Se realizo ADN en las muestras del sudor, revelando que ocho luchadores (11%) también tenían partículas del virus en el sudor y los niveles del virus en sangre coincidan con los vistos en la sudoración.
La conclusión, fue que tanto las heridas abiertas como las membranas mucosas podrían constituir vías de transmisión de la hepatitis B.
Si bien, la muestra de este estudio fue de 70 luchadores, considero que se deberían realizar otros estudios similares, en deportistas y no deportistas, con hepatitis B conocida, para acentuar el resultado y poder tomar medidas de prevención en deportes de contacto, como podrían ser un análisis de sangre para hepatitis y/o el uso de la vacunación.
Es sabido que en este tipo de infección, una de las vías de contagio es la sangre y en el caso de los deportistas cuando realizan esfuerzos intensos (hay estudios que lo demuestran) se suprime en forma temporal la respuesta inmunológica normal, lo que facilita las infecciones, representado por una disminución de los linfocitos.