En la última edición de la revista BMC Medicine, se publica un estudio realizado por investigadores del Departamento de Farmacoterapéutica de la Universidad de Oslo, Noruega, quienes evalúan los riesgos de utilizar paroxetina, un conocido antidepresivo.
Los autores analizaron 16 estudios previos en los cuales la paroxetina había sido evaluada mediante estudios aleatorios controlados y registraron el número de suicidios, intentos suicidas e ideación de suicidio. Luego contrastaron los datos contra los tratamientos con paroxetina o placebo.
Este estudio demostró el incremento de los intentos suicidas por año en adultos que utilizan paroxetina.
Los autores concluyen que tanto pacientes como médicos deben ser advertidos de que el aumento de la actividad suicida observada en niños y adolescentes que utilizan paroxetina, puede ocurrir también en adultos.
La paroxetina pertenece a una clase de medicamentos llamados inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, que aumentan la cantidad de serotonina cerebral con el propósito de mantener el equilibrio mental. Es mercadeada con varios nombres comerciales, de los cuales el más popular es “Paxil”.
La paroxetina puede producir otros efectos adversos, tales como: cefalea, mareos, debilidad, dificultad para concentrarse, nerviosismo, amnesia, confusión, somnolencia o sensación de estar narcotizado, dificultad para conciliar o mantener el sueño, acidez o dolor estomacal, vómitos, diarrea, estreñimiento, flatulencia, cambios en la capacidad de degustar los alimentos, disminución del apetito, pérdida o aumento de peso, cambios en el deseo o capacidad sexual, sequedad bucal, transpiración excesiva, bostezos, sensibilidad a la luz, secreción nasal, tos, opresión de garganta, debilidad o dolor osteo-muscular, rubor, problemas dentales, pesadillas, dolor o irregularidad en la menstruación.